Oro supera los cinco mil dólares: un activo sin regulador único

La onza de oro superó por primera vez los cinco mil dólares en los mercados internacionales, impulsada por un contexto de incertidumbre económica y geopolítica. El nuevo máximo reactiva el interés global por el metal como activo refugio y abre preguntas sobre los mecanismos que regulan y fijan su cotización, en un mercado sin una autoridad central.

El precio del oro alcanzó un nivel sin precedentes al cotizar por encima de los 5 mil dólares por onza, marcando un hito histórico en los mercados internacionales. La cotización llegó a 5,026 dólares, en un escenario caracterizado por tensiones financieras, volatilidad cambiaria y una creciente búsqueda de activos considerados seguros. 

El salto resulta especialmente significativo si se considera que, apenas en enero de 2024, la onza se ubicaba poco arriba de los 2,000 dólares, lo que refleja un incremento acelerado en un periodo relativamente corto.

Sin embargo, a diferencia de otros indicadores económicos, el precio del oro no es regulado ni fijado por un solo organismo, gobierno o banco central. Su cotización es el resultado de un entramado de mercados financieros internacionales, donde confluyen productores, intermediarios, fondos de inversión, bancos y autoridades monetarias. El valor del oro se determina de manera continua a partir de la oferta y la demanda global, y se expresa principalmente en dólares estadounidenses.

Uno de los mecanismos más relevantes para establecer una referencia internacional es el LBMA Gold Price, conocido históricamente como el London Gold Fix. Este proceso es coordinado por la London Bullion Market Association (LBMA) y administrado a través de subastas electrónicas en las que participan grandes instituciones financieras. Dos veces al día se fija un precio de equilibrio que sirve como referencia para transacciones físicas de oro, contratos financieros, reservas institucionales y operaciones en mercados derivados a nivel mundial.

A este sistema se suman los mercados spot y de futuros, donde el oro se negocia de manera constante y donde influyen factores como las expectativas de inflación, los movimientos en las tasas de interés, la fortaleza o debilidad del dólar y las decisiones de compra o venta de reservas por parte de bancos centrales. En estos espacios, el precio no responde a una regulación directa, sino a señales económicas y financieras que se ajustan en tiempo real.

Estos múltiples vectores hacen que la cotización global del oro sea simultáneamente un termómetro de incertidumbre económica y un referente de valoración frente a otras clases de activos, sin una autoridad única que “regule” el precio, pero con estructuras internacionales que proporcionan transparencia y cohesión al mercado mundial.

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