Choque en la México–Cuernavaca y crisis de motos crece en la capital

La tarde del domingo 1 de febrero de 2026, en la autopista México–Cuernavaca con dirección a la Ciudad de México, un motociclista intentó rebasar por el carril derecho a un automóvil y terminó impactando el vehículo, siendo arrastrado varios metros, dejando en evidencia, una vez más, los riesgos de conducir motocicleta en vías con alta velocidad.

Este no es un hecho aislado. Accidentes como este han alimentado discusiones públicas recurrentes sobre exceso de velocidad, imprudencia al volante y la falta de medidas efectivas para proteger tanto a motociclistas como a automovilistas en carreteras y vías rápidas.

De acuerdo con cifras de la Secretaría de Movilidad (Semovi), no solo los conductores de motocicletas están en riesgo: sus pasajeros también han visto dispararse la mortalidad en más de 90% en los últimos años en la CDMX. Hoy, los motociclistas representan más del 40% de las muertes por tránsito en la capital, mientras que los peatones concentran otro 20%.

Entre 2020 y 2024, el registro de motocicletas en la Ciudad aumentó en un millón de unidades, sin contar aquellas con placas de otros estados o las que circulan sin registro formal. Esta alza, señalan especialistas, está directamente vinculada al auge de plataformas de reparto y transporte por aplicación, que han convertido las motocicletas en herramientas de trabajo para miles de personas.

En el último año, estas aplicaciones incluso habilitaron servicio de transporte de pasajeros en moto, ofreciendo viajes más rápidos y baratos, pero ya con varios accidentes documentados.

Frente a este escenario, expertos advierten que es necesario restringir y ordenar los espacios de circulación de motocicletas, tanto por su vulnerabilidad física como por su las altas velocidades en las que se conducen. También insisten en mejorar los registros administrativos para tener mayor control sobre quién circula y en qué condiciones.

Aunque el Reglamento de Tránsito permite que las motos circulen entre vehículos, especialistas subrayan que deben comportarse como un auto dentro del flujo vial, con carriles definidos y sin maniobras peligrosas.

Desde el 1 de diciembre de 2022, la CDMX implementó un nuevo reglamento para motocicletas que obliga al uso de casco, portación visible de placas y restringe el paso de vehículos menores a 250 centímetros cúbicos en vías primarias, pero enfrentó fuerte resistencia de usuarios. Actualmente, se han impulsado mesas de trabajo para unificar criterios de licencias, fortalecer educación vial y certificar a conductores en todo el país.

Paralelamente, la capital avanza en un reglamento para bicis, motobicis y patines eléctricos capaces de rebasar los 25 km/h, con el objetivo de exigir placas y licencias. 

El impacto sanitario es contundente. El Hospital de Traumatología Magdalena de las Salinas (IMSS) atiende hasta 140 lesionados por accidentes de moto al día, y advierte que estos percances ya son la tercera causa de muerte en México.

Entre los factores de riesgo más frecuentes están:

  • Uso inadecuado o ausencia de casco y protección.
  • Exceso de velocidad e invasión de carriles.
  • Conducción con sobrecupo de pasajeros u objetos.
  • Incumplimiento del reglamento de tránsito.
  • Manejo bajo efectos de alcohol o drogas.
  • Falta de capacitación.

 A ello se suman condiciones externas como lluvia, aceite en el pavimento y vialidades en mal estado.

Con estos casos de accidentes viales, se expone una crisis de movilidad que combina precariedad laboral, crecimiento vehicular acelerado y regulación fragmentada, donde sin garantías de seguridad, la capital continuará pagando el costo en vidas y hospitales saturados.

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