El comienzo de 2026 confirma que la infancia sigue siendo la principal víctima de los conflictos armados, ante la falta de acciones internacionales eficaces para proteger su vida, salud y futuro.
Las crisis en Medio Oriente y regiones cercanas profundizan desplazamientos, muertes y la pérdida de servicios esenciales para millones de niñas y niños, mientras la falta de respuestas internacionales efectivas prolonga una emergencia humanitaria que amenaza su desarrollo físico y mental a largo plazo.
El inicio de 2026 genera conflicto e inquietud para la comunidad internacional, las infancias ocupan el lugar más vulnerable en los conflictos armados sin que existan respuestas eficaces y oportunas. Los escenarios de violencia en Medio Oriente y regiones aledañas no sólo aumentan cifras de muertes, sino que reflejan la debilidad de los mecanismos de protección infantil frente a guerras prolongadas.
La situación de Gaza, Siria e Irán refleja a niñas y niños atrapados entre enfrentamientos militares, expulsados de sus hogares, privados de educación y expuestos a detenciones o a sistemas de salud colapsados. Se trata de consecuencias de conflictos que se sostienen sin una estrategia humanitaria integral que coloque a la niñez en el centro de las prioridades.
El enfrentamiento entre fuerzas gubernamentales y milicias en Siria, ha provocado el desplazamiento de cerca de 200 mil personas, aproximadamente la mitad son menores de edad. La muerte de cinco niños evidencia la falta de atención médica y de suministros , por lo que se convierte en un factor letal.
Desde principios de año, Sudán enfrenta un deterioro profundo; al menos 20 niñas y niños han sido asesinados, mientras millones requieren de asistencia indispensable luego de tres años de guerra interna.
La UNICEF señala que la situación en Gaza sigue siendo mortal, los ataques aéreos han causado la muerte de al menos 37 niños, mientras que en Cisjordania dos más fueron asesinados y 25 resultaron heridos.
Estos datos constituyen una crisis generalizada en la que las infancias se mantienen como la principal víctima. Ante este panorama, Unicef insiste en que los gobiernos y las partes en conflicto cumplan el derecho internacional humanitario y de los derechos humanos, pero la persistencia de muertes, desplazamientos y escasez alimentaria demuestra que las advertencias no se han traducido en acciones concretas, mientras la protección de niñas y niños sigue excluida frente al criterio de la guerra.

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