El gobierno cubano reconoció el malestar social por apagones y escasez de alimentos, mientras reiteró que cualquier diálogo con Washington debe respetar plenamente la soberanía de la isla.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, reconoció el descontento social generado por apagones eléctricos y escasez de alimentos, al tiempo que advirtió que no habrá impunidad ante actos vandálicos registrados durante protestas recientes en la isla. En paralelo, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla subrayó que el diálogo con Estados Unidos se limita estrictamente a temas bilaterales y no incluye asuntos internos del país.
De acuerdo con el Ministerio del Interior de Cuba, los hechos ocurrieron en la ciudad de Morón, donde un grupo de personas salió a las calles para expresar inconformidades relacionadas principalmente con la crisis energética y el acceso a productos alimenticios. Según las autoridades, la movilización comenzó de manera pacífica, pero posteriormente derivó en actos violentos contra la sede municipal del Partido Comunista de Cuba, además de daños en un comercio y una farmacia.
El gobierno cubano informó que cinco personas fueron detenidas por su presunta participación en estos hechos, mientras que las autoridades ya realizan investigaciones para determinar responsabilidades. Durante los disturbios, un grupo reducido de manifestantes apedreó la entrada del edificio del partido y provocó un incendio en la vía pública utilizando mobiliario del inmueble.

Medios locales también reportaron afectaciones en otros establecimientos de la zona, mientras que un hombre que se encontraba en estado de ebriedad resultó lesionado tras una caída y fue trasladado a un hospital. Por su parte, la prensa estatal denunció campañas de desinformación en redes sociales, incluyendo un video que sugería un supuesto disparo policial, lo cual fue desmentido por las autoridades.
En medio de este contexto, el canciller Bruno Rodríguez reiteró que Cuba mantiene disposición para dialogar con Estados Unidos, pero aclaró que dicho intercambio se limita a resolver diferencias bilaterales con respeto al derecho internacional y la soberanía de ambas naciones. “El diálogo no concierne en lo absoluto a los asuntos internos ni a los modelos políticos o económicos de cada país”, enfatizó.
Mientras tanto, en Nueva York se realiza la Conferencia por la Normalización de las Relaciones entre Cuba y Estados Unidos, donde diplomáticos y especialistas debaten el futuro de los vínculos entre ambos países. En el encuentro también se reiteró el llamado para poner fin al bloqueo económico impuesto a la isla desde hace más de seis décadas.

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