La tumba de un líder criminal en un cementerio privado al poniente de Guadalajara se ha convertido en un punto de interés constante, donde visitantes llegan discretamente para observar y fotografiar el lugar rodeado de flores, símbolos religiosos y vigilancia permanente.
Tras poco más de un mes del abatimiento, en un jardín memorial ubicado al poniente de Guadalajara, la sepultura de Nemesio Oseguera Cervantes “El Mencho”, quien fuera líder de uno de los grupos criminales más violentos de los años, comenzó a atraer visitantes que recurren al lugar con aparente casualidad.
El espacio se encuentra cubierto por arreglos florales como coronas con figuras elaboradas y frases. Sobre el césped los visitantes pueden observar pétalos esparcidos que forman una capa roja, resultado de la acumulación de los obsequios que han adornado la tumba del capo.
Asimismo, adornos como objetos religiosos e imágenes de santos de San Judas Tadeo, rosarios y veladoras, elementos que han sido dejados y colocados con manera frecuente por los paseantes.
La zona se encuentra “vigilada” de manera constante, mientras los visitantes continúan llegada a ese punto del cementerio, lo cual no sólo refleja una normalización de figuras ligadas a la violencia, sino también la evidente ausencia del gobierno jalisciense, cuya estrategia de seguridad sigue sin dar resultados frente al poder y la presencia pública del crimen organizado.

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