Por Nathael Pérez
Maquinaria, un muro casi terminado y cero permisos municipales. En Playa Las Cocinas, en Punta de Mita, una empresa ligada a desarrollos de lujo intervino zona federal, removió terreno y habría afectado manglar, mientras vecinos denuncian falta de transparencia ambiental. La obra ya va al 70%, pese a que ni siquiera se ha mostrado la autorización clave.
Desde hace varias semanas, la empresa Cantiles de Mita —parte del Grupo Dine, desarrollador de proyectos de lujo en la Riviera Nayarit— opera con maquinaria pesada en Playa Las Cocinas, un espacio costero en Punta de Mita, municipio de Bahía de Banderas. Los trabajos incluyen remoción de rocas, tierra y arena, la construcción de un muro de piedra y, de acuerdo a la Jornada, incluso tala de manglar.
Todo esto ocurre dentro de la Zona Federal Marítimo Terrestre (ZOFEMAT), a menos de 8 metros de la marea baja, lo que viola directamente la normatividad ambiental. El Ayuntamiento de Bahía de Banderas confirmó que no existe ningún permiso de construcción municipal para esa obra, de acuerdo a Noticias de Nayarit. La empresa alega tener una autorización de la Semarnat para “obras de protección costera”, pero los vecinos exigen ver la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) que la respalde, documento que hasta el momento no ha sido presentado públicamente.
Cuando los vecinos recorrieron la zona con autoridades y una cinta métrica en mano para demostrar la invasión de la zona federal, el ingeniero de la empresa admitió que los trabajos llevan un 70% de avance. Es decir, mientras se debatía si había permisos, la obra ya estaba casi terminada.
Playa Las Cocinas no es solo un espacio de recreo comunitario, también es una zona de desove de tortugas marinas, por lo que la ley mexicana obliga a protegerla. Las playas en México son, por mandato constitucional, patrimonio de la nación y de acceso libre, por ende, privatizarlas es ilegal.
El presidente municipal Héctor Santana tardó días en aparecer en el lugar y solo lo hizo porque secretarios de estado agendaron un encuentro. Afirma que su gobierno estuvo “desde el primer momento” en mesas de trabajo, pero su propio director de Desarrollo Urbano reconoció que no existe permiso municipal. Santana prometió que ninguna playa será privatizada y anunció gestiones para que el municipio recupere las concesiones de acceso al mar… una vez que la maquinaria ya hizo el daño.
Más grave aún fue la reacción del gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero, quien en lugar de pronunciarse sobre la irregularidad de las obras, advirtió que no tolerará bloqueos y sugirió que grupos delincuenciales podrían estar infiltrando la protesta ciudadana. En pocas palabras, criminalizó a quienes defienden una playa, en lugar de explicar cómo una empresa privada llegó a construir un muro en zona federal sin permiso.
El lunes 27 de abril de 2026, a las 5 de la mañana, decenas de habitantes de Punta de Mita y Emiliano Zapata bloquearon el crucero de Higuera Blanca, paralizando el acceso a la carretera federal 200 y la conexión con Puerto Vallarta. La consigna fue directa y clara: “El mar no se vende, se defiende.” Los manifestantes seguraron que no se moverán hasta que la maquinaria pare.


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