Por: Frank Alvarado
Figuras como el Dr. Wagner Jr., Pimpinela Escarlata y Tinieblas 3G protagonizaron una función de lucha ante familias que abarrotaron el recinto y convirtieron la velada en una fiesta del pancracio mexicano.
En el marco de las celebraciones del día del niño y la niña, la Feria de Puebla 2026 tuvo como evento estelar de este martes 28 de abril una función de lucha libre en el Teatro del Pueblo. El espectáculo reunió a chicos y grandes, y contó con estrellas del pancracio como Dr. Wagner Jr., Tinieblas 3G, Texano Jr. y el exótico, Pimpinela Escarlata.
La cita fue a las 6:30 de la tarde en el Teatro del pueblo donde, con el atardecer de fondo, las familias y asistentes demostraron su afinidad a la lucha y se apostaron alrededor del ring dispuesto en el centro del recinto, un templo si se quiere ver así, en la que la sotana es una máscara colorida de luchador.
Las amazonas también se hicieron presentes, en una batalla de tercias en donde destacaron Fabi Apache, Big Mami, Tiffany y Lolita, mismas que fueran recibidas por Gabriela “La Bonita” Sánchez, campeona poblana peso mosca y actual secretariade Deporte y Juventud de Puebla.
Pero sin duda, de los momentos más fuertes de la velada fue cuando comenzó a sonar la canción “La vida es un carnaval” y se dejó ver la ya icónica cabellera roja de Pimpinela Escarlata, considerado el exótico más querido de México y actual estrella de AAA y WWE. Un personaje que entró bailando alrededor del ring y al que el público varonil no le pedía fotos o autógrafos, sino besos, y hubo afortunados a los que Pimpi les concedió su deseo.
Ya el cielo estaba oscurecido y el recinto repleto, en donde destacan máscaras de distintos luchadores, cuando dio inicio la lucha estelar, una contienda entre las estrellas Dr. Wagner Jr., Texano Jr., Hijo del Rey Misterio, Hijo de Pirata Morgan, Tinieblas Jr. y Tinieblas 3G, estos últimos acompañados por el luchador micro, Alushe, quien aprovechó el micrófono para dar un momento haciendo beatbox.
Con este evento, Puebla vivió en unos de sus eventos más importantes, lo que es ya hasta una tradición mexicana, en donde la afición aprovecha la unión del deporte-espectáculo para crear un fenómeno cultural donde para su disfrute máximo, el público deja su alma en gritos de apoyo y rechazo (por no decir mentadas de madre) ya sea al grupo técnico o rudo.

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