Los presidentes Xi Jinping y Vladimir Putin reafirmaron su alianza estratégica durante una reunión en Pekín, donde defendieron un mundo “multipolar”, fortalecieron acuerdos económicos y evitaron pronunciarse directamente sobre la guerra en Ucrania.
Los mandatarios de China y Rusia sostuvieron este miércoles un encuentro en Pekín para ratificar la solidez de su relación bilateral en medio de un escenario internacional marcado por conflictos, tensiones energéticas y disputas geopolíticas. Xi Jinping aseguró que ambos países han fortalecido su confianza mutua “con una perseverancia inquebrantable”, mientras Putin calificó la relación como una alianza en un “nivel sin precedentes”.
La reunión ocurrió en el Gran Palacio del Pueblo y coincidió con el 25 aniversario del Tratado de Buena Vecindad entre ambas naciones. Durante el encuentro, los presidentes firmaron declaraciones conjuntas para profundizar la cooperación estratégica, reforzar la asociación económica y promover un modelo de gobernanza global que haga contrapeso a la influencia occidental.
Uno de los temas centrales fue la crisis energética derivada de las tensiones en el estrecho de Ormuz. Putin destacó que Rusia se mantiene como un proveedor “fiable y estable” de energía para Asia, mientras Xi advirtió que el mundo atraviesa un momento crítico entre la guerra y la paz, por lo que pidió negociaciones y desescalada para evitar afectaciones al comercio y las cadenas de suministro.
Aunque ambos líderes hablaron ampliamente de estabilidad internacional y cooperación estratégica, evitaron referirse directamente a la guerra en Ucrania. China mantiene desde el inicio del conflicto una postura ambigua: por un lado pide respeto a la soberanía territorial, pero al mismo tiempo insiste en considerar las preocupaciones de seguridad de Rusia.


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