La operación encabezada por Marina y FGR provocó una afectación económica superior a los 923 millones de pesos para grupos criminales dedicados a la producción de drogas sintéticas.
Como parte de la estrategia federal para frenar la producción y distribución de drogas sintéticas en México, elementos de la Secretaría de Marina y la Fiscalía General de la República localizaron e inhabilitaron tres laboratorios clandestinos en Sinaloa, donde se producía metanfetamina a gran escala.
Durante el operativo, las fuerzas federales aseguraron más de cuatro toneladas de metanfetamina, además de precursores químicos y diverso material utilizado para la fabricación de narcóticos. De acuerdo con las autoridades, el decomiso representa una afectación económica estimada en más de 923 millones de pesos para las estructuras criminales involucradas en la producción y distribución de estas sustancias ilícitas.
Las acciones forman parte de los operativos permanentes del Gabinete de Seguridad, enfocados en debilitar las capacidades operativas y financieras de organizaciones criminales que operan en distintas regiones del país. El aseguramiento evita que miles de dosis de droga lleguen a las calles y busca reducir el impacto del narcotráfico en comunidades afectadas por la violencia y las adicciones.
En los últimos meses, Sinaloa se ha mantenido como uno de los principales puntos de operación para grupos dedicados a la fabricación de drogas sintéticas, particularmente metanfetamina y fentanilo. Por ello, las autoridades federales han intensificado labores de inteligencia, vigilancia y destrucción de laboratorios clandestinos en zonas rurales y serranas de la entidad.
La Secretaría de Marina destacó que este tipo de operaciones no solo afectan las finanzas del crimen organizado, sino que también reducen riesgos para la población, debido a que los laboratorios clandestinos representan un peligro ambiental y sanitario por el manejo de químicos altamente tóxicos e inflamables.
El Gobierno de México reiteró que continuará fortaleciendo los operativos conjuntos entre fuerzas federales para combatir el narcotráfico, frenar la producción de drogas sintéticas y consolidar el Estado de derecho. La destrucción de estos laboratorios representa uno de los golpes económicos más fuertes recientes contra las organizaciones criminales que operan en el noroeste del país.

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