Ambas naciones firmaron una declaración en la que rechazan el hegemonismo, las sanciones unilaterales y la expansión de alianzas militares, criticando a Occidente.
Rusia y China firmaron una declaración conjunta en la que reafirmaron su respaldo a la construcción de un “mundo multipolar” y a un nuevo modelo abierto de relaciones internacionales, en medio de las crecientes tensiones geopolíticas globales.
El documento, publicado el 20 de mayo de 2026, sostiene que el sistema internacional atraviesa una transformación profunda y critica los intentos de algunos países por imponer un orden único. En la declaración, ambas potencias señalaron que prácticas como el hegemonismo, las sanciones unilaterales, la confrontación entre bloques y las guerras híbridas representan amenazas para la estabilidad mundial.
En ese sentido defendieron la necesidad de fortalecer la cooperación internacional bajo principios de igualdad soberana, respeto mutuo y no intervención en los asuntos internos de otros Estados. También rechazaron la expansión de alianzas militares y afirmaron que la seguridad de un país no debe construirse a costa de la seguridad de otros.
Además, llamaron a resolver las disputas internacionales por vías pacíficas y a reformar el sistema de gobernanza global para aumentar la representación y el peso político de los países en desarrollo dentro de organismos como la ONU.
“Ningún Estado ni grupo de Estados debe controlar los asuntos internacionales, dictar el destino de otros ni monopolizar las oportunidades de desarrollo”, subraya el texto donde ambas naciones aseveran que ninguna civilización o modelo político debe considerarse superior a otro y acusan a Occidente de utilizar temas como los derechos humanos para intervenir en otros países.
Finalmente, ambos gobiernos reiteraron su intención de continuar coordinando posiciones para impulsar la transición hacia un sistema internacional policéntrico, en el que distintas potencias y regiones tengan mayor influencia en la toma de decisiones globales.

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