La segunda huelga general en seis meses provocó cancelaciones de vuelos, suspensión de trenes y cierre de escuelas, mientras sindicatos denuncian que la reforma laboral pondría en riesgo derechos de los trabajadores.
Portugal vivió este miércoles una nueva jornada de protestas masivas que afectó gran parte de los servicios públicos y el transporte en todo el país. La huelga general, la segunda en apenas seis meses, provocó la suspensión de trenes, cancelación de vuelos así como el cierre de diversas escuelas en protesta del descontento de los trabajadores.
La movilización fue convocada a través de los principales sindicatos, quienes rechazaron la reforma laboral impulsada por el gobierno de centroderecha. Las organizaciones obreras consideraron que las propuestas a los cambios sólo favorecían a las empresas, reduciendo derechos laborales que durante años han protegido a millones de empleados.
Entre los principales descontentos destacó el facilitar despidos, ampliar la subcontratación y modificar las condiciones de trabajo. Los sindicatos advirtieron que uno de los sectores más afectados serían los jóvenes, quienes podrían enfrentar empleos más inestables, mejores garantías laborales así como jornadas más prolongadas.
Las consecuencias de la protesta se sintieron en todo el país, puesto que el metro de Lisboa permaneció cerrado, los servicios ferroviarios quedaron suspendidos en su mayoría y hospitales tuvieron que cancelar y aplazar operaciones y consultas.
El gobierno ha defendido la reforma como medida de impulso para la economía, pero la clase trabajadora sostiene que representa un retroceso a sus derechos y prometen mantener la presión para detener su aprobación.

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