Infantino queda bien con Trump: le permitirá entregar la copa en la final del Mundial

Por primera vez en la historia de las Copas del Mundo, un presidente de Estados Unidos podrá entregar el trofeo al campeón y permanecer en el podio durante los festejos, una decisión que ha desatado críticas contra la FIFA y Gianni Infantino.

La Final del Mundial 2026 marcará un precedente que ya genera controversia dentro y fuera del futbol. De acuerdo con diversos reportes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, participará junto con Gianni Infantino en la ceremonia de premiación y será uno de los encargados de entregar el trofeo al equipo campeón el próximo 19 de julio en el MetLife Stadium de Nueva Jersey.

Aunque la FIFA ha intentado presentar el hecho como parte del papel de Estados Unidos como anfitrión principal del torneo, la decisión representa una ruptura con una de las tradiciones más emblemáticas de las Copas del Mundo. Históricamente, la entrega del trofeo ha estado reservada para las máximas autoridades de la FIFA y figuras vinculadas directamente a la organización del certamen. Ahora, Trump no solo entregará la copa, sino que también podría permanecer en el podio durante los festejos del campeón, algo que nunca había ocurrido en la historia moderna del torneo.

La medida recuerda lo sucedido en el Mundial de Clubes 2025, cuando Trump entregó el trofeo al Chelsea y permaneció junto a los jugadores durante la celebración, acaparando parte de los reflectores en un momento que tradicionalmente pertenece a los futbolistas. Aquella imagen generó críticas por la creciente politización de eventos deportivos organizados por la FIFA, cuestionamientos que ahora resurgen con mayor fuerza a nivel mundial.

Diversos analistas deportivos consideran que la decisión refleja la cercanía cada vez más evidente entre Gianni Infantino y el mandatario estadounidense. No es la primera vez que la relación entre ambos genera polémica. En meses recientes, el dirigente suizo ha sido señalado por múltiples gestos considerados excesivamente complacientes hacia Trump, incluyendo reconocimientos públicos y actos protocolarios que han sido interpretados como intentos de fortalecer su vínculo con la Casa Blanca.

El Mundial es organizado por México, Estados Unidos y Canadá, pero la ceremonia más importante del torneo parece estar diseñada para reforzar el protagonismo político de Washington. Mientras millones de aficionados esperan que el foco esté sobre los jugadores que conquisten la gloria deportiva, la FIFA parece empeñada en convertir la premiación en un escaparate para la imagen del presidente estadounidense.

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