Las principales confederaciones del futbol mundial cuestionaron el liderazgo del presidente de la FIFA tras el fallido plan para vender una participación en la Copa del Mundo a inversionistas privados.
La crisis en la FIFA se profundizó este lunes luego de que UEFA, Concacaf y AFC acusaran públicamente a su presidente, Gianni Infantino, de haber provocado una “pérdida fundamental de confianza” con las instituciones que integran el máximo organismo del futbol mundial.
En una carta abierta a la familia del futbol, los presidentes Aleksander Čeferin, Salman Bin Ibrahim Al-Khalifa y Victor Montagliani señalaron que la confianza se rompe cuando un dirigente coloca sus intereses por encima del colectivo que le otorgó autoridad. Las confederaciones advirtieron que el futbol no pertenece a una sola persona ni a una institución, sino a jugadores, aficionados, clubes y asociaciones.
El conflicto estalló tras el fallido intento de vender una participación en la Copa del Mundo a fondos de inversión privados, propuesta que generó una fuerte oposición dentro del futbol internacional. Aunque la FIFA se disculpó por los errores cometidos y aseguró que su directiva mantiene el respaldo a Infantino, las críticas no han disminuido.

La molestia incluso ha llegado a las selecciones. Noruega pidió la renuncia de Infantino, mientras que la Asociación Inglesa de Futbol retiró su respaldo a su eventual reelección en marzo próximo. UEFA también llegó a amenazar con un posible boicot a competiciones de la FIFA, aunque el organismo terminó retirando su polémico proyecto.
Las confederaciones cuestionaron además la reunión de emergencia celebrada en Marruecos, al señalar que ningún integrante del Consejo de la FIFA ni de las asociaciones miembro fue invitado. Según la carta, el encuentro estuvo integrado únicamente por personal directivo de alto nivel contratado por la propia FIFA, lo que alimentó todavía más las dudas sobre la conducción del organismo.
La acusación más dura fue directa: las confederaciones rechazaron que lo ocurrido sea presentado simplemente como un “error de comunicación”. A su juicio, se trató de un “error de juicio” y de una ruptura de confianza. Con la reelección de Infantino en el horizonte, el presidente de la FIFA enfrenta ahora una rebelión que pone en duda su liderazgo y la unidad que presume encabezar.

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