La cifra de víctimas por la devastadora riada en la frontera entre Nepal y China ascendió a 955 muertos y 4 mil 471 desaparecidos, de acuerdo con los últimos balances oficiales. Mientras continúan las labores de rescate, cientos de trabajadores de centrales hidroeléctricas permanecen desaparecidos y podrían estar atrapados en túneles sepultados por lodo y escombros.
En Nepal, las autoridades elevaron a 939 el número de fallecidos, mientras que la cifra de personas cuyo paradero se desconoce fue revisada a la baja hasta 3 mil 925. Entre los desaparecidos hay cientos de extranjeros y trabajadores de proyectos hidroeléctricos afectados por la inundación.
Del lado chino, en la región autónoma del Tíbet se han confirmado 16 muertes y 546 personas desaparecidas, lo que eleva el balance conjunto de ambos países a 955 fallecidos y 4 mil 471 desaparecidos. Las autoridades mantienen operativos de búsqueda pese a las dificultades provocadas por el terreno y las condiciones meteorológicas.
Uno de los principales focos de los equipos de emergencia se encuentra en las centrales hidroeléctricas de Nepal, donde cientos de trabajadores podrían permanecer atrapados dentro de túneles bloqueados por toneladas de lodo y rocas. Equipos nepalíes, con apoyo de especialistas de China e India, trabajan para abrirse paso mediante excavaciones y otras técnicas de rescate.
La tragedia se originó tras un colapso glaciar en la región del Himalaya, que desencadenó una enorme corriente de agua, hielo, rocas y sedimentos que arrasó viviendas, caminos, puentes e infraestructura energética. A casi una semana del desastre, las familias de miles de desaparecidos continúan esperando información, mientras los rescatistas enfrentan una carrera contra el tiempo para encontrar posibles sobrevivientes


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