Ucrania lanzó durante la noche del viernes una nueva oleada de ataques con drones contra objetivos en Perm, Samara y Rostov, en territorio ruso. Los ataques alcanzaron plantas químicas, una instalación de producción de drones y otros objetivos, mientras Rusia reportó 230 drones ucranianos derribados, un muerto y varios heridos.
Las fuerzas ucranianas realizaron una nueva serie de ataques con drones contra instalaciones industriales y militares en distintas regiones de Rusia, incluidos objetivos en Perm, Samara y Rostov. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, informó que dos empresas de la industria química fueron alcanzadas en Perm y Samara, mientras que en Taganrog, en la región de Rostov, fue atacada una instalación dedicada a la producción de drones y varios almacenes.
Zelenski también señaló entre los objetivos atacados un blanco no especificado en el mar Negro, un depósito de petróleo, una estación de radares y un sistema Pantsir-S2, utilizado por las fuerzas rusas para defensa antiaérea. Los ataques forman parte de la estrategia ucraniana de golpear infraestructura relacionada con las capacidades militares de Rusia y afectar las cadenas industriales que sostienen sus operaciones bélicas.
Previamente, el Ejército ucraniano había reportado un ataque contra una planta ubicada en Toliatti, en la región de Samara, considerada una de las mayores instalaciones del complejo petroquímico ruso. Las fuerzas ucranianas señalaron que todavía se evaluaba la magnitud de los daños y advirtieron que continuarán las operaciones contra objetivos de la industria militar rusa.
Por su parte, las autoridades rusas informaron que sus sistemas de defensa antiaérea derribaron 230 drones ucranianos durante la noche, en una de las mayores cifras reportadas en una sola jornada. Rusia también confirmó ataques en al menos tres regiones, con una persona muerta y varios heridos, aunque la información disponible no establece todavía el alcance total de los daños provocados en las instalaciones atacadas.


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