Tras el devastador doble sismo del 24 de junio, los habitantes de La Guaira ahora también deben lidiar con la visita de María Corina Machado, quien recorrió las zonas afectadas para convertir la destrucción y las necesidades en escenario para la política.
Venezuela todavía enfrenta las consecuencias del doble terremoto del 24 de junio, que dejó miles de víctimas y severos daños, particularmente en el estado costero de La Guaira. En medio de las necesidades de los sobrevivientes, el miércoles 28 de octubre apareció por la zona María Corina Machado, premio Nobel de la Paz 2025, para escuchar testimonios y recorrer los sectores afectados convirtiéndolo en escenario político.
Según su equipo de campaña, la prioridad de la opositora era estar junto a la población desde el primer día. Sin embargo, cuatro meses después del desastre, las fotografías, los recorridos, cabe preguntar, ¿cuánto alivio concreto reciben los damnificados y cuánto de la tragedia termina convertido en escaparate político?
Machado aseguró que ver la destrucción duele y que escuchar a las familias reafirma su compromiso de no dejarlas solas. Palabras reconfortantes, sin duda, aunque los abrazos y las cámaras difícilmente reconstruyen viviendas o resuelven las necesidades de quienes perdieron todo. La solidaridad política puede acompañar, pero no sustituye la ayuda material ni la reconstrucción.
La opositora regresó a Venezuela el domingo, después de varios intentos frustrados de ingresar al país, y desde entonces ha retomado sus actividades con dirigentes opositores, familiares de presos políticos y organizaciones sociales.
Este jueves tiene prevista su primera rueda de prensa tras su regreso. Así, los habitantes de La Guaira, que ya cargan con las consecuencias del terremoto, también deben lidiar con una visita que inevitablemente mezcla el dolor de la tragedia con la disputa política. Porque, al parecer, ni siquiera un desastre natural puede escapar de la campaña permanente.


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