El antiguo dirigente del AC Ajaccio, equipo donde militó Guillermo Ochoa, fue abatido a tiros durante el funeral de su madre. Su muerte vuelve a sacudir a la isla y al entorno del futbol corso.
Alain Orsoni, ex presidente del club de futbol profesional AC Ajaccio y empresario ligado durante años a la vida pública de Córcega, fue asesinado a tiros este lunes en la localidad de Vero, al sur de la isla, mientras asistía al funeral de su madre. Tenía 71 años y murió en el lugar tras recibir un disparo de arma larga.
La fiscalía informó que el ataque ocurrió alrededor de las 16:30 horas y que el agresor logró huir. La investigación quedó a cargo del departamento de investigación de Ajaccio y de la unidad de identificación criminal de Córcega del Sur, bajo la línea de un homicidio cometido por un grupo organizado.
Aunque su trayectoria incluyó militancia nacionalista en su juventud, Orsoni fue ampliamente conocido en años recientes por su papel al frente del AC Ajaccio, el principal club de la ciudad. Asumió la presidencia en 2008, sucediendo a Michel Moretti, y dirigió a la institución en una etapa marcada por tensión, violencia en el entorno local y una fuerte exposición mediática. En ese club militó el guardameta mexicano Guillermo Ochoa, uno de los nombres más reconocidos que defendieron la camiseta del Ajaccio en el futbol europeo.
La violencia no era ajena a su historia personal. Su hermano Guy fue asesinado en 1983 y él mismo sobrevivió a un intento de homicidio en 2008, poco después de llegar a la presidencia del club. En 2012, tras los asesinatos de figuras relevantes de Ajaccio y personas cercanas al entorno del equipo, Orsoni denunció públicamente una campaña de hostigamiento en su contra.
Formado en París, Orsoni fue uno de los líderes del Frente de Liberación Nacional de Córcega (FLNC) antes de fundar el Movimiento para la Autodeterminación. En 1996 abandonó la isla en medio de un conflicto interno dentro del movimiento y pasó más de una década en el extranjero, con estancias en Florida, Nicaragua y España, donde se vinculó al sector empresarial.
Su asesinato reaviva viejas heridas en Córcega y golpea de nuevo al entorno del AC Ajaccio, un club históricamente ligado a la identidad local y a episodios complejos fuera de las canchas.

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