Con la reciente publicación de millones de documentos relacionados con Jeffrey Epstein, las víctimas sobrevivientes exigen que Ghislaine Maxwell, cómplice clave del financista y convicta por tráfico sexual de menores, sea recluida en una prisión de alta seguridad y no en el penal de mínima custodia en que se encuentra.
Los nuevos archivos divulgados por el Departamento de Justicia incluyen comunicaciones, reportes del FBI, testimonios y registros administrativos que no solo han expuesto redes de poder y contactos de Epstein, sino que también han revivido los reclamos de las sobrevivientes sobre la protección institucional que aún parece rodear a sus perpetradores. Esta reacción se agrava con la forma en que actualmente cumple su condena Maxwell: una prisión de mínima seguridad en Bryan, Texas, una instalación diseñada para presos con bajo riesgo de fuga y con condiciones notoriamente menos restrictivas que otros penales federales.
Maxwell fue condenada en 2021 a 20 años de prisión por tráfico sexual y conspiración, cargos derivados de su participación en la red de abusos de Epstein. Su traslado al campamento de Texas, ha sido interpretado como una forma de trato privilegiado, incompatible con la gravedad de sus crímenes.
Organizaciones de sobrevivientes han hecho llamados públicos a la Casa Blanca y al Departamento de Justicia para que Maxwell sea trasladada a una prisión de mayor seguridad, argumentando que sus vínculos pasados, conocimientos sobre redes de tráfico sexual y la naturaleza de sus delitos la hacen una candidata poco apta para un entorno de mínima custodia. En algunos casos, estos reclamos incluyen la preocupación de que, en un penal menos rígido, exista un mayor riesgo para la integridad de otros reclusos o incluso para la custodia de Maxwell, así como la percepción de un sistema penal inconsistente en su aplicación de justicia.
La exigencia de las sobrevivientes se da en un clima de frustración, a pesar de las masivas revelaciones de los archivos de Epstein, muchas sienten que las instituciones aún protegen a ciertos perpetradores mientras exponen los datos y sufrimientos de las víctimas mismas. Grupos de defensa han señalado que la elección de prisión para Maxwell contradice las políticas estándar del sistema penitenciario federal para personas condenadas por delitos sexuales graves.
Legisladores han rechazado cualquier intento de clemencia o conmutación de la sentencia de Maxwell y han acusado a la administración federal de dar señales contradictorias al trasladarla a una instalación considerada más cómoda y menos estricta que otras prisiones federales.
Las víctimas, subrayan que una condena tan grave exige no solo sentencia, sino también una ejecución que refleje la seriedad de los delitos y la necesidad de protección pública, incluyendo la posibilidad real de que Maxwell coopere con investigaciones adicionales.
Ghislaine Maxwell fue operadora central de Jeffrey Epstein durante años. Los tribunales de EUA concluyeron que funcionó como arquitecta logística y reclutadora de su red de abuso sexual de menores. Maxwell identificaba, acercaba y persuadía a adolescentes, muchas veces en escuelas privadas, clubes ecuestres, espacios de élite o círculos sociales de clase alta. Cuando comenzaron las denuncias, Maxwell ayudó a blindar socialmente a Epstein en círculos de élite, mantuvo relaciones con políticos, empresarios y figuras culturales para legitimar su imagen y funcionó como puente entre Epstein y redes de poder internacional.

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