El operativo reveló tres áreas de concentración de químicos y un duro golpe a las finanzas de los grupos delictivos en Culiacán.
Durante un operativo en Culiacán, Sinaloa, elementos del Ejército Mexicano, en coordinación con la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), localizaron tres áreas de concentración de precursores químicos utilizados para la elaboración de metanfetamina.
Según el reporte del Gabinete de Seguridad, fueron asegurados 3 mil 550 litros de sustancias, con un valor aproximado de 72 millones de pesos, lo que representa un fuerte golpe a las operaciones de los grupos criminales en la región.
El operativo también incluyó inspecciones en dos módulos del Centro Penitenciario de Aguaruto, donde se aseguraron 11 celulares, 26 armas blancas y 11 cargadores. Durante patrullajes en Concordia, se encontró un vehículo con reporte de robo que contenía 1,087 cartuchos y un cargador.
El Gabinete de Seguridad destacó que las acciones del 10 de noviembre no se limitaron a Sinaloa: en San Quintín, Baja California, se detuvo a tres personas en posesión de dos armas largas, 24 cargadores y 710 cartuchos, mientras que en Tecate se aseguraron fusiles Barrett, armas largas y cortas, cargadores, 40 kilos de marihuana y dos vehículos.
En Mulegé, Baja California Sur, la Semar y la Policía Estatal detuvieron a un individuo con cuatro armas largas, cartuchos, chalecos tácticos, radios de comunicación, uniformes tácticos y un vehículo.
Estas acciones forman parte de los esfuerzos coordinados del gobierno federal para desmantelar la infraestructura logística y financiera del crimen organizado, garantizando la seguridad en distintas entidades del país y debilitando a las organizaciones delictivas que operan impunemente.
Autoridades federales bloquearon casinos en ocho estados tras descubrir esquema de apuestas falsas y robo de identidad para operaciones millonarias internacionales.
El gobierno de México, a través de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), la Secretaría de Hacienda y el Gabinete de Seguridad federal, detectó un esquema de 13 casinos presuntamente involucrados en lavado de dinero, operando en Jalisco, Nuevo León, Sinaloa, Sonora, Baja California, Estado de México, Chiapas y Ciudad de México.
El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, explicó que las investigaciones identificaron patrones de riesgo, irregularidades fiscales y flujos internacionales hacia países como Rumania, Suiza y Estados Unidos, sin justificación de su origen. La Procuraduría Fiscal de la Federación (PFF) confirmó que las investigaciones incluyen suspensión temporal de casinos físicos, bloqueo de cuentas y páginas electrónicas asociadas.
La procuradora fiscal de la Federación, Grisel Galeano, precisó que los afectados nunca supieron que estaban implicados, y que no se ha encontrado participación de grupos delictivos organizados dentro del esquema.
La presidenta Claudia Sheinbaum agregó que ya se trabaja en una reforma para endurecer la regulación de casinos, especialmente ante el auge de servicios digitales y plataformas de apuestas que antes no existían, lo que reforzará la prevención de delitos financieros.
El gobierno de Donald Trump proclamó la “Semana Anticomunista” en respuesta al ascenso electoral de figuras de izquierda en EUA, en especial el triunfo del socialista democrático Zohran Mamdani como alcalde electo de Nueva York. La medida, acompañada de un discurso cargado de retórica de Guerra Fría, busca reactivar un clima de confrontación ideológica y justificar políticas de control interno más severas.
La Casa Blanca declaró esta semana como la “Semana Anticomunista”, en un gesto que mezcla nostalgia por la Guerra Fría con una estrategia política de polarización. La proclamación se presentó como un “recordatorio solemne” de los males del comunismo, pero se enmarca en un contexto electoral donde el presidente Donald Trump enfrenta la creciente presencia de políticos progresistas y socialistas democráticos en gobiernos locales.
En su mensaje, Trump advirtió que “nuevas voces repiten viejas mentiras”, refiriéndose al llamado “socialismo democrático” que, en su opinión, busca “rendir la libertad” en favor del Estado. Aunque sin mencionar directamente a Mamdani, el mandatario lo calificó días antes como “comunista”, diluyendo las diferencias entre corrientes ideológicas y reforzando un discurso de enemigo interno. Analistas apuntan que la iniciativa busca revivir un marco moral de “patriotismo anticomunista” para cohesionar a su base más conservadora.
El movimiento va más allá del terreno simbólico. El gobierno federal ha intensificado redadas migratorias, desplegado tropas en ciudades y multiplicado por tres el presupuesto para detenciones. De acuerdo con el Migration Policy Institute, el número de inmigrantes encarcelados alcanzó los 61 mil en agosto y podría superar los 100 mil a inicios de 2026, convirtiendo a EUA en el país con el sistema de detención migrante más grande del mundo.
Al mismo tiempo, Washington refuerza su presencia militar en el Caribe y el Pacífico, bajo el argumento de combatir el narcotráfico. En ese frente, se han realizado 19 ataques en meses recientes, dejando decenas de muertos identificados sin pruebas como “traficantes”. El senador republicano Lindsey Graham sintetizó la lógica del gobierno en una frase que causó polémica: “Estamos matando a toda la gente correcta y recortando tus impuestos.”
La “Semana Anticomunista” confirma el regreso de un tono ideológico agresivo en la política estadounidense: un país que, tres décadas después del fin de la Guerra Fría, vuelve a mirar al mundo —y a sí mismo— con el miedo como brújula.
El hallazgo de combatientes de Hamás ocultos en túneles bajo Rafah amenaza con colapsar las negociaciones de paz entre Israel y el grupo islamista. A pesar de los esfuerzos diplomáticos encabezados por Jared Kushner, el dilema militar y político refleja la fragilidad del alto el fuego y la posibilidad de una partición permanente de Gaza.
El conflicto en Gaza atraviesa una nueva fase de incertidumbre. Decenas de combatientes de Hamás permanecen atrapados bajo tierra, en los túneles de Rafah, una zona que ahora se encuentra bajo control israelí. La organización islamista exige garantías de salvoconducto para sus hombres, mientras Israel se niega a ofrecer cualquier concesión que pueda interpretarse como una victoria para su enemigo. Esta disputa ha convertido los túneles en el principal obstáculo para avanzar hacia un alto el fuego sostenible.
De acuerdo con fuentes diplomáticas, Jared Kushner, yerno del presidente de EUA, Donald Trump, regresó a Jerusalén para discutir con Benjamin Netanyahu los términos de un nuevo plan que incluya la amnistía parcial para los combatientes dispuestos a rendirse. Sin embargo, ni Hamás ni el gobierno israelí parecen dispuestos a ceder. Los mediadores internacionales temen que la prolongación del conflicto y el bloqueo en las negociaciones deriven en un nuevo ciclo de violencia que haga imposible la reconstrucción de Gaza.
La guerra, iniciada tras el ataque de Hamás el 7 de octubre de 2023, ha dejado más de 69 000 palestinos muertos, de acuerdo con cifras del Ministerio de Salud gazatí validadas por la ONU. Aunque el primer acuerdo de alto el fuego permitió liberar rehenes y aumentar la ayuda humanitaria, las acusaciones mutuas de incumplimiento han debilitado cualquier esperanza de estabilidad. Israel denuncia que Hamás retrasa la entrega de cuerpos y rehenes, mientras el grupo islamista afirma que el ejército israelí ha continuado con ataques encubiertos y restricciones al ingreso de ayuda.
La realidad sobre el terreno apunta a una partición de facto: más de la mitad de Gaza está bajo control israelí y el resto, aún dominado por Hamás, vive bajo asedio. La comunidad internacional advierte que la actual tregua podría transformarse en un bloqueo indefinido, donde las ruinas, los túneles y el cansancio humanitario sustituyan cualquier posibilidad de paz. En ese contexto, el “progreso diplomático” que proclaman Washington y Tel Aviv parece cada vez más un espejismo político que un camino real hacia la reconciliación.
La presidenta Claudia Sheinbaum llama a revisar la memoria histórica y evitar la glorificación de quienes cometieron violencia contra el pueblo guerrerense.
La presidenta Claudia Sheinbaum pidió al Congreso de Guerrero reconsiderar la inclusión de Rubén Figueroa Figueroa, exgobernador de 1975 a 1981, en los días cívicos oficiales del estado. Durante la Mañanera del Pueblo del 12 de noviembre, subrayó que es fundamental honrar a quienes representan valores positivos y no a figuras asociadas con la represión y la violencia contra la población.
El pronunciamiento se dió tras el reciente homenaje organizado por el gobierno de Evelyn Salgado al llamado “Tigre de Huitzuco”, considerado uno de los artífices de la guerra sucia en Guerrero, que incluyó desapariciones, torturas y asesinatos de campesinos. La ceremonia provocó rechazo de familiares de víctimas y organizaciones sociales, quienes calificaron el acto como una ofensa histórica.
La líder de la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS), Norma Mesino Mesino, aseguró que rendir tributo a Figueroa es una “vileza” y un agravio para las víctimas. Recordó que más de 600 campesinos fueron perseguidos y miles de familias desplazadas bajo su gobierno, mientras que su hijo, Rubén Figueroa Alcocer, estuvo implicado en la masacre de 17 personas en Aguas Blancas en 1995.
Organizaciones como la Coordinadora de Comisarios Ejidales y Comunales, la Cátedra Sur Lucio Cabañas y el Frente de Organizaciones Democráticas de Guerrero exigieron al gobierno estatal una disculpa pública, la eliminación de Figueroa del Calendario Cívico Oficial y la inclusión de fechas que reconozcan la memoria de Lucio Cabañas, Genaro Vázquez Rojas y otras víctimas de la violencia de Estado.
Sheinbaum insistió en la necesidad de una batalla cultural para reivindicar figuras históricas auténticas y proteger la memoria de quienes lucharon por la justicia social, asegurando que el Estado no debe celebrar a quienes causaron sufrimiento y muerte.
Los mensajes divulgados por los demócratas apuntan a que el expresidente de EUA estaba al tanto del abuso de menores cometido por Jeffrey Epstein. La Casa Blanca enfrenta creciente presión para liberar los llamados “archivos Epstein”.
Las piezas de un escándalo que nunca terminó de cerrarse vuelven a encajar. Nuevos correos electrónicos dados a conocer por los demócratas en el Comité de Supervisión de la Cámara sugieren que Donald Trump conocía las actividades sexuales ilícitas de Jeffrey Epstein, el magnate condenado por tráfico de menores que murió en prisión en 2019. En uno de esos mensajes, Epstein escribió que “por supuesto [Trump] sabía sobre las chicas”.
El contenido de los tres correos, fechados entre 2011 y 2019, implica que el presidente tuvo contacto con víctimas y que incluso pidió a Ghislaine Maxwell, cómplice de Epstein, que detuviera la captación de menores. En otro mensaje, el propio Epstein admitió haber pasado horas con Trump y una víctima en su residencia, al tiempo que presumía de la protección política que esa cercanía le daba.
La revelación ha encendido el Congreso. El demócrata Robert Garcia acusó a la Casa Blanca de ocultar los “archivos Epstein”, un conjunto de documentos que detallarían la relación entre Trump y la red de tráfico sexual. Ro Khanna, también demócrata, aseguró que trabaja con el republicano Thomas Massie para forzar un voto que haga públicos todos los expedientes. “El público merece transparencia y las sobrevivientes merecen justicia”, declaró.
En medio del escándalo, Ghislaine Maxwell busca la conmutación de su sentencia, una petición que Trump aún no ha rechazado públicamente. La situación ha llevado a los líderes demócratas a acusar al presidente de encabezar “un programa de protección de pedófilos”, mientras los republicanos bloquean la divulgación total de los documentos.
El silencio del mandatario, que insiste en que las acusaciones son un “engaño político”, contrasta con la creciente presión para que su gobierno libere la verdad completa sobre su vínculo con Epstein.
La revista británica reconoce que la tasa de homicidios ha disminuido y que las estrategias de inteligencia de Claudia Sheinbaum y Omar García Harfuch marcan un rumbo positivo en la lucha contra el crimen organizado.
México muestra señales de ser un país más seguro durante la administración de Claudia Sheinbaum, según un análisis de la revista británica The Economist. La publicación destaca que, aunque persisten retos enormes, las políticas implementadas por la mandataria y su equipo de seguridad han generado reducciones históricas en homicidios y mejoras en la coordinación institucional.
El artículo señala que la tasa de homicidios ha caído en un 14%, mientras que un análisis más amplio que considera feminicidios y desapariciones muestra un descenso cercano al 6%. Aunque la cifra de 24 mil 300 homicidios anuales sigue siendo elevada, representa un avance frente al promedio reciente de más de 30 mil. Según The Economist, Sheinbaum se convierte en la primera líder mexicana en años en impulsar una política de seguridad efectiva y basada en datos.
Many Mexicans believe that Omar García Harfuch, the security minister, is their best hope of stemming the violence that has plagued their country for years. Early evidence suggests they are right https://t.co/kUszHOqdB4
El informe británico resalta la labor de Omar García Harfuch, jefe de seguridad nacional, cuya estrategia se enfoca en los criminales más violentos y en la logística de grupos delictivos, como el lavado de dinero. Las detenciones inteligentes y la duplicación de incautaciones de armas son señaladas como logros clave.
Estados como Zacatecas reflejan avances concretos: depuración de policías corruptos, creación de unidades especiales y un mando unificado en municipios violentos. La confianza ciudadana ha aumentado y los reportes de delitos se incrementan. Por su parte, Sinaloa muestra los límites de la estrategia: la violencia ligada a los cárteles se combate con la presencia de 11 mil soldados y convoyes blindados.
El artículo también subraya los desafíos estructurales, como la débil policía municipal en cientos de municipios, presupuestos insuficientes para seguridad y la necesidad de fortalecer instituciones ante la presión de grupos criminales. Aun así, The Economist reconoce que México avanza hacia un modelo más inteligente de combate a la violencia, dejando una base para futuros gobiernos.
La ultraderecha, montada sobre un falso patriotismo, vende nostalgia; promete un pasado mítico que nunca existió. Los seguidores de Trump, Bolsonaro, Milei, Bukele, Le Pen y Abascal han activado una interconexión global a través del uso estratégico de redes sociales.
El movimiento de la ultraderecha, entendido como un conjunto de estrategias y partidos que promueven discursos ultraconservadores, ultranacionalistas y autoritarios, se encuentra en un momento de auge global sin precedentes.
Y está avanzando a pasos agigantados.
Su ideología, que hunde sus raíces en el pensamiento contrarrevolucionario –como la que pregonó el filósofo reaccionario Joseph de Maistre– y el fascismo histórico –encarnada por Benito Mussolini y José Antonio Primo de Rivera– ha evolucionado a través de cuatro olas post-Segunda Guerra Mundial, culminando en la actual, que está marcada por la interconexión global y el uso estratégico de redes sociales.
Pero hablar sobre el resurgimiento de la ultraderecha exige asomarse a la sociología y a la psicología de las masas. Y es que se trata de un fenómeno complejo y multicausal que se alimenta de la crisis de la globalización, la desafección hacia las élites políticas tradicionales y las ansiedades socioeconómicas de grandes segmentos de la población.
Ahora bien, es importante saber qué contexto ha propiciado la reaparición de la ultraderecha.
De entrada, la deslocalización del trabajo y la expansión global del mercado han generado “ganadores y perdedores”, incrementando, cada vez más, las brechas de renta.
Pero hay un elemento adicional: la crisis global de 2008 y sus secuelas comenzaron a exacerbar la desafección hacia los sistemas políticos.
Inmigración como Agravio Central
Es importante señalar que la inmigración es un elemento unificador y central en el discurso de la ultraderecha. Y se articula en torno al concepto de Überfremdung (“sobre-extranjerización”) y la percepción de una amenaza a la identidad nacional y la homogeneidad cultural.
También hay que subrayar que la ideología ultraderechista opera bajo una lógica populista, que divide a la sociedad en “el pueblo puro” y la “élite corrupta“.
Este discurso, que está apoyado en bases endebles y hasta ramplonas, se propone simplificar problemas complejos y, una vez hecho eso, movilizar a votantes que se sienten “relegados por el Estado” y desatendidos por la democracia representativa.
Y esas estratagemas, desafortunadamente, están ganando terreno en el concierto político mundial.
De hecho, los líderes ultraderechistas están forjando una alianza global (y ejemplos abundan: la formación Patriotas por Europa en el Parlamento Europeo, uniendo a Vox, el FPO, el PVV y la Agrupación Nacional de Le Pen), con el propósito de crear redes transnacionales que comparten retórica, comunicación y estrategias.
La tendencia está marcada por líderes que han alcanzado o mantienen posiciones de poder. Y, para muestra, basta enlistar un puñado de ejemplos paradigmáticos:
América: Donald Trump (EUA), Jair Bolsonaro (Brasil), Javier Milei (Argentina), Nayib Bukele (El Salvador).
Europa: Viktor Orbán (Hungría), Giorgia Meloni (Italia), Geert Wilders (Países Bajos), Marine Le Pen (Francia), Santiago Abascal (España – Vox).
Asia: Narendra Modi (India), cuyo partido (BJP) comparte rasgos ultranacionalistas y autoritarios.
El ascenso del falso patriota
La patria es otra de las palabras recurrentes de la ultraderecha. Sin embargo, aquí hay que tener mucho cuidado porque el supuesto “patriotismo” de la ultraderecha, en realidad, propone un nacionalismo excluyente que define al ciudadano por lo que odia.
La ultraderecha, por otra parte, demoniza a la víctima (migrante, colectivo LGTBI) para cohesionar a la mayoría.
Lo cierto es que el auge ultra es el síntoma de una democracia enferma de desigualdad y desconfianza.
Infelizmente, donde hay crisis de identidad y desigualdad, la ultraderecha siembra su discurso binario.
La Encuesta de la OCDE 2025 revela que más de la mitad de los mexicanos confía en el gobierno federal y muestra altos niveles de satisfacción en educación, salud y servicios públicos.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) publicó los resultados de su Encuesta sobre los determinantes de la confianza en las instituciones públicas en América Latina y el Caribe 2025, donde 53.6% de las y los mexicanos expresó confianza en el gobierno federal, ubicando al país entre los niveles más altos de la región y por encima del promedio de los 38 países integrantes de la OCDE.
Durante la Mañanera del Pueblo, la presidenta Claudia Sheinbaum destacó que México ocupa el primer lugar en confianza ciudadana, superando ampliamente a países como Perú, donde solo 15% confía en el Poder Legislativo, y Chile, con 19%, y resaltó la importancia de mantener la rendición de cuentas y una gobernanza abierta.
El 53.61 por ciento de los mexicanos confían en su gobierno e instituciones públicas, de acuerdo con la Encuesta de la OCDE sobre los determinantes de la confianza en las instituciones públicas de América Latina y El Caribe 2025.
El sondeo también evidencia que las y los mexicanos tienen una alta satisfacción en servicios clave: 64% valora positivamente la educación, 53% aprueba el sistema de salud y 67% respalda los servicios administrativos, superando incluso a Costa Rica (66%). En contraste, la confianza en los partidos políticos alcanza solo 33%, mientras en Costa Rica es de 13%.
La OCDE señaló que, aún persisten retos que percibe la población, por ello, recomendó fortalecer la interacción entre gobierno e instituciones con la ciudadanía, enfatizando la independencia del Poder Legislativo para supervisar y equilibrar la acción del Ejecutivo.
Además, el estudio muestra que las y los mexicanos preocupados por su bienestar financiero mantienen niveles de confianza algo menores (52%), comparados con quienes no tienen esas preocupaciones (60%), pero aun así el respaldo sigue siendo mayor que en muchos países de la región.
Un hombre fue capturado con parte del botín tras un robo violento en Joyas Arag; se le vincula con al menos tres hechos similares, mientras las autoridades continúan las investigaciones.
La Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de la Ciudad de México informó la detención de un hombre relacionado con el robo a una joyería dentro de un centro comercial en la alcaldía Álvaro Obregón. Al detenido se le encontraron varias piezas sustraídas, y se le vincula con al menos tres eventos similares en la capital.
Según el secretario Pablo Vázquez Camacho, la acción se logró gracias a un seguimiento virtual y la rápida respuesta a la alerta de robo. “Tras la persecución, se recuperaron algunas de las piezas robadas; además, al detenido se le relaciona con otros hechos delictivos”, publicó en su cuenta oficial de X. Las investigaciones continúan en coordinación con la Fiscalía CDMX para identificar a todos los responsables y garantizar que los delitos no queden impunes.
#Importante | Derivado de un seguimiento virtual y de la pronta atención a un reporte de robo de mercancía en una joyería localizada en una plaza comercial en @AlcaldiaAO, compañeros de @SSC_CDMX detuvieron a un presunto responsable en la @A_VCarranza.
El robo ocurrió en la joyería Joyas Arag, donde varios sujetos con capucha rompieron vitrinas y se llevaron relojes, pulseras y cadenas de oro. En el lugar, un custodio de empresa de traslado de valores disparó al techo en dos ocasiones, provocando que los ladrones huyeran. No se reportaron personas lesionadas.
La SSC indicó que el gerente presentó la denuncia formal, mientras los policías realizaron un análisis de las cámaras de videovigilancia del centro comercial para identificar a los posibles implicados. La rápida acción permitió recuperar parte del botín y avanzar en la localización de los cómplices.