Colapso energético apaga vida cotidiana en Cuba

Apagones prolongados y escasez de combustible profundizan la crisis en la Isla, afectando servicios básicos, movilidad y economía doméstica.

La crisis energética en Cuba se ha convertido en una constante que marca la vida diaria de millones de personas. Los apagones cada vez más largos y frecuentes, junto con la escasez de gasolina, han paralizado el transporte público, limitado la movilidad y complicado el abastecimiento de alimentos y servicios esenciales en varias regiones del país.

La falta de combustible ha obligado a reducir actividades laborales, educativas y culturales, mientras hospitales reprograman cirugías y priorizan solo emergencias extremas. La situación se agravó tras la disminución del suministro de crudo venezolano y el aumento de las presiones económicas desde EUA, lo que dejó al descubierto un sistema energético envejecido y mal gestionado.

Más allá de lo técnico, la crisis se ha vuelto un problema social y humano. El acceso al transporte y al combustible, ahora disponible en muchos casos solo en dólares, ha incrementado la desigualdad y transformado la escasez en un modo de vida impuesto, donde la incertidumbre energética condiciona proyectos, trabajo y expectativas de futuro.

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