Día Mundial de la Radio: voz que no muere

Cada 13 de febrero se conmemora el Día Mundial de la Radio, una fecha establecida por la UNESCO para reconocer la relevancia de este medio en la transmisión de información, la promoción del diálogo cultural y social, y su contribución a la construcción de comunidades informadas. Desde su declaración en 2011, la celebración rinde homenaje a un invento que desde 1895 transformó la forma en que las sociedades se comunican, informan y cohesionan sus identidades.

La radio nació como un instrumento técnico para enviar señales sin cables; con el tiempo se convirtió en el medio masivo por excelencia del siglo XX y en un puntal del periodismo, la música y la cultura popular. Su capacidad de llegar a lugares remotos, de hablar en lenguajes cotidianos y de adaptarse a nuevos formatos, desde las transmisiones en amplitud modulada hasta las podcasts y emisiones por internet, le ha permitido mantener vigencia incluso frente a oleadas tecnológicas como la televisión y las plataformas digitales.

La historia de la radio en México se entrelaza con los primeros pasos de la comunicación moderna en el país. Aunque las emisiones experimentales datan de principios del siglo XX, fue hasta 1921 cuando comenzaron pruebas más continuas y organizadas. Las primeras transmisiones se realizaron desde equipos rudimentarios que intentaban llevar música y voz a audiencias dispersas.

Para 1923, la radio mexicana ya tenía un hito formal: comenzó a operar la estación CYL, posteriormente conocida como XEW, que con el tiempo se consolidaría y llegaría a ser una de las emisoras más influyentes de toda América Latina. Fue el inicio de una era donde la radio no sólo informaba, sino que crecía como espacio cultural, musical y comunitario.

Durante las décadas siguientes, la radio mexicana experimentó una expansión vertiginosa. Entre los años 30 y 50, múltiples estaciones comenzaron a transmitir en diferentes ciudades, fortaleciendo un ecosistema de emisoras que respondía tanto a necesidades informativas como a intereses locales. Surgieron formatos que combinaban noticias, radionovelas, comedias, intervenciones musicales y programación educativa.

La radio jugó un papel central en momentos críticos de la historia nacional. Desde la revolución del lenguaje político en discursos públicos hasta la cobertura de elecciones y movimientos sociales, las ondas radiales se convirtieron en una herramienta para movilizar conciencias y articular demandas ciudadanas. La promesa de informar con rapidez y sin barreras geográficas hizo de la radio un instrumento poderoso en la vida pública mexicana.

Hacia mediados del siglo XX, la radio alcanzó su “edad dorada” en México. Programas como La Hora Azul, El Bachiller, La Familia Burrón y las múltiples radionovelas que se emitían en cadena nacional se volvieron parte del imaginario colectivo. Las voces de locutores emblemáticos, las animaciones sonoras y las historias que se contaban semana tras semana conectaron una generación sin precedentes.

Durante esa etapa, también se consolidaron estaciones emblemáticas como Radio Educación y Radio UNAM, que impulsaron espacios culturales, educativos y de reflexión crítica, complementando la radio popular con propuestas que buscaban elevar el debate público y acercar contenidos de interés social y comunitario.

Con la llegada de la televisión y, más tarde, del internet, muchas predicciones apuntaban a la desaparición de la radio. Sin embargo, la radio reinventó su rol: pasó de ser el medio dominante a convertirse en un medio complementario con identidad propia. Las emisoras adoptaron transmisiones en línea, programas en formato de podcast, integraron redes sociales y ampliaron sus audiencias a través de plataformas digitales.

Hoy, la radio sigue siendo un espacio vital de expresión para comunidades indígenas, rurales y urbanas, con programación en lenguas originarias y contenidos focalizados en problemáticas locales que no siempre reciben atención en los grandes medios. Su flexibilidad, bajo costo de producción y cercanía con las audiencias la mantienen como una de las formas más democráticas de acceso a la comunicación.

Además de entretenimiento, la radio ha desempeñado un papel clave en la cobertura de emergencias. Las transmisiones locales y comunitarias se han consolidado como canales de alerta temprana, ofreciendo información crítica cuando otros medios fallan.

En un mundo saturado de pantallas, datos y algoritmos, la radio conserva una característica distintiva: es un medio accesible, inmediato y participativo. No depende estrictamente de la alfabetización digital ni de equipos sofisticados; puede escucharse en un dispositivo simple, desde un automóvil, una cocina o un taller, y sigue siendo una voz que, en tiempo real y en plural, conecta historias, culturas y regiones.

El Día Mundial de la Radio no solo invita a celebrar un invento tecnológico, sino a reconocer su rol continuo en la historia de la comunicación humana. En México, la radio ha sido escuela de voces, puente entre regiones y altavoz de la diversidad, desde sus primeros ensayos experimentales hasta las emisoras comunitarias de hoy.

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