Fe, tradición y esfuerzo extremo: Arnulfo Morales se preparó física y espiritualmente para cargar una cruz de 90 kg en el Viacrucis de Iztapalapa, una representación que cumple 183 años y que simboliza no sólo la Pasión de Cristo, sino la identidad de todo un pueblo.
La alcaldía de Iztapalapa se prepara para vivir una de las expresiones religiosas más emblemáticas de América Latina: la edición 183 de la representación de la Pasión de Cristo, una tradición reconocida como patrimonio cultural inmaterial. Miles de personas se darán cita para presenciar el Viacrucis, que cada año transforma las calles y el Cerro de la Estrella en un escenario de fe, historia y comunidad.
En esta ocasión, Arnulfo Eduardo Morales Galicia será el encargado de interpretar a Jesús, un papel que implica no solo compromiso escénico, sino una intensa preparación física, espiritual y mental. De acuerdo con su testimonio, el entrenamiento comenzó desde el día siguiente a su elección, cargando troncos de entre 35 y 40 kg para acondicionar el cuerpo. Posteriormente, construyó una cruz de entrenamiento de hasta 80 kg, la cual arrastraba varias veces por semana a lo largo de un kilómetro, complementando con ejercicios de fuerza y resistencia para enfrentar el recorrido final.
El aspecto espiritual también ocupa un lugar central, pues cada domingo, el elenco acude a misa y participa en sesiones de reflexión que brindan contexto social y cultural a los personajes. En el plano mental, Arnulfo ha trabajado en fortalecer su confianza, apoyado por su familia, vecinos y el comité organizador. “Cargo una cruz con 183 años de tradición y la cruz de un pueblo”, expresó, al describir la dimensión simbólica de su participación.
El recorrido del Viernes Santo partirá desde la Macroplaza del Jardín Cuitláhuac hasta el Cerro de la Estrella, en un trayecto aproximado de 2 km. Arnulfo cargará una cruz de cerca de 90 kg bajo condiciones similares a las de sus entrenamientos, realizados a la misma hora del día para aclimatar su cuerpo. Antes de ello, cumplirá con el ritual que incluye su permanencia en el calabozo, los juicios ante Poncio Pilatos y Herodes, y la sentencia que da inicio al Viacrucis.
La elección del papel principal es resultado de un proceso tradicional que incluye registro, evaluación física y entrevistas, en las que Arnulfo compitió con 22 jóvenes de los ocho barrios originarios. Su historia dentro de la representación comenzó desde niño y ha evolucionado con distintos papeles. Este año, además, portará cinco vestuarios diseñados por artesanos locales, con colores que respetan la tradición, incluyendo un atuendo morado en homenaje a los nazarenos. La cruz que cargará fue donada, como cada año, por una familia de la comunidad, lo que reafirma el carácter colectivo de esta celebración.

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