Epstein hizo negocios con Ariane Rothschild, se insinúa caza humana

Por: Frank Alvarado

De acuerdo con el documento EFTA00584904 del Caso Epstein fechado el 5 de octubre de 2015, se revela que el fallecido delincuente sexual, a través de su empresa Southern Trust Company Inc., firmó un contrato por 25 millones de dólares con el Rothschild Group para prestar servicios de análisis de riesgo y uso de algoritmos.

El documento identifica a Epstein como presidente de Southern Trust Company, una firma registrada en las Islas Vírgenes, y detalla una “Carta de Acuerdo” con Edmond Rothschild Holding S.A., representada por Ariane Rothschild.  Se trata de un acuerdo suscrito años después de que Epstein se declarara culpable en 2008 por delitos sexuales en Florida.

Además, la aparición de correos electrónicos han intensificado las acusaciones sobre prácticas clandestinas atribuidas a círculos de poder global. En el documento EFTA00813721 se lee un mensaje atribuido a Ariane Rothschild que dice: ”¡¡Recibido!! ¡¡Asombroso masculino viejo y asombrosa cacería!! Mis banqueros deberían tener cuidado…”.

El lenguaje utilizado ha dado pie a especulaciones en plataformas digitales sobre la posible referencia a prácticas clandestinas, incluida la narrativa de supuestas “cacerías humanas”, una versión que circula desde hace años en torno al círculo de Epstein. Una teoría, que aunque en un principio inverosímil, forma parte de las denuncias sobre las prácticas oscuras que realiza la élite.

La mención del apellido Rothschild ha generado atención adicional debido a la relevancia histórica y geopolítica de esta familia. Los Rothschild constituyen una dinastía financiera europea surgida a finales del siglo XVIII, conocida por haber financiado gobiernos, guerras e infraestructura clave en Europa durante el siglo XIX. Aunque en la actualidad su influencia es menos visible, los Rothschild continúan desempeñando un papel relevante en la banca privada, la gestión de activos y la geopolítica global.

Con estos documentos darían sustento a denuncias sobre encuentros privados en los que se habrían normalizado abusos extremos, protegidos por el poder económico y la impunidad internacional. Aunque estas acusaciones no han sido llevadas aún a juicio ni confirmadas por tribunales, su reiteración y la presencia de nombres de alto perfil han provocado la denuncia colectiva.

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