El ataque ocurrió durante la oración del viernes en un barrio alauita; autoridades investigan si fue un atentado suicida o un artefacto explosivo.
Al menos ocho personas murieron y más de 18 resultaron heridas tras una explosión registrada en una mezquita de la ciudad siria de Homs, en el oeste del país, durante las oraciones del viernes 26 de diciembre. El hecho ocurrió en la mezquita Ali Bin Abi Talib, ubicada en el barrio Wadi al Dahab, una zona de mayoría alauita, minoría religiosa a la que pertenecía el exmandatario Bashar al Asad.
El Ministerio del Interior de Siria calificó el suceso como una “explosión terrorista” y confirmó que las autoridades mantienen abiertas las investigaciones para esclarecer el origen del ataque. La agencia estatal SANA informó que el saldo preliminar fue actualizado a ocho fallecidos y al menos 18 heridos, con base en datos del Ministerio de Sanidad.
De acuerdo con el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH), aún no se determina si la explosión fue causada por un atentado suicida o por un artefacto explosivo colocado dentro del templo. Una fuente de seguridad local citada por AFP sostuvo que la hipótesis más fuerte apunta a un explosivo introducido previamente en la mezquita.

El ataque fue reivindicado en Telegram por el grupo extremista suní Saraya Ansar al Sunna, una organización poco conocida que amenazó con continuar acciones contra lo que denominó “infieles y apóstatas”. El mismo grupo se atribuyó un atentado similar ocurrido en junio pasado.
Testigos relataron escenas de pánico y caos tras la detonación, mientras ambulancias y fuerzas de seguridad acordonaban la zona. Imágenes difundidas por SANA muestran graves daños estructurales en el interior del recinto religioso.
Homs fue uno de los principales epicentros de la violencia sectaria durante la guerra civil iniciada en 2011. Desde la caída de Bashar al Asad en diciembre de 2024, organizaciones civiles han denunciado secuestros y asesinatos contra la comunidad alauita. Según una comisión oficial, más de 1,400 alauitas murieron en enfrentamientos recientes, mientras el OSDH eleva la cifra a más de 1,700 víctimas, lo que evidencia la fragilidad de la seguridad en Siria.

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