El gobierno ha buscado detener el impacto del conflicto en Medio Oriente sobre el abastecimiento de energía, en un país atacado por apagones frecuentes y altos costos eléctricos, con fuerte dependencia de hidrocarburos importados.
Ferdinand Marcos, presidente de Filipinas, activó el estado de emergencia energética nacional ante los riesgos que enfrenta el país en el suministro de combustibles, bajo un contexto marcado por la guerra en Medio Oriente, por lo que busca anticipar posibles afectaciones en la disponibilidad de energía y evitar una mayor inestabilidad.
El gobierno advirtió que el conflicto ha representado un peligro inmediato para el abastecimiento energético, en un país que depende en gran medida de la importación de hidrocarburos. Esta situación impactó directamente en el sistema energético, reflejándose en apagones y altos costos para la población.
Con una población de más de 100 millones de habitantes, Filipinas enfrenta uno de los precios de energía más elevados en su región, lo que incrementa la presión sobre las autoridades para garantizar el funcionamiento de las plantas eléctricas y evitar mayores afectaciones en la actividad.
Sharon Garin, secretaria de Energía, pronunció que el país ha buscado reforzar la producción eléctrica mediante plantas de carbón, las cuales aportan aproximadamente 60% de la electricidad nacional, bajo el propósito de mantener el suministro ante la incertidumbre internacional.

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