El ataque aéreo de Israel contra la infraestructura en Teherán marcó una nueva fase en el conflicto con Irán, mientras el intercambio de misiles y drones se extendió en países del Golfo, afectando rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz y elevando el saldo de víctimas y la tensión en Medio Oriente.
Israel llevó a cabo una nueva ola de ataques contra objetivos de infraestructura en Teherán, elevando la intensidad del conflicto en Medio Oriente. Las autoridades israelíes informaron que las operaciones se realizaron en instalaciones estratégicas, aunque no detallaron los puntos específicos.
El jefe del Comando Central de Estados Unidos, Brand Cooper, señaló que Irán ha estado atacando con misiles y drones desde zonas pobladas, incrementando el riesgo para civiles. Asimismo, advirtió que estas áreas podrían convertirse en objetivos pidiendo a la población resguardarse.
El conflicto ha tenido efectos en toda la región, como en Emiratos Árabes Unidos, donde un misil balístico fue interceptado cerca de una base aérea en Abu Dabi, con resultado de una persona herida, por lo que se activaron alertas en Kuwait y Bahréin. Por su parte, Arabia Saudí reportó la intercepción de un misil dirigido a Riad y la destrucción de drones en su territorio.
Irán no sólo ha dirigido ataques hacia Israel y bases estadounidenses, sino también contra infraestructura energética en países del Golfo, además de mantener presión sobre el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio global petrolero.
En medio de los ataques, el saldo de víctimas continúa en aumento: más de mil 500 muertos en Irán, 15 en Israel y decenas de civiles fallecidos en territorios de alrededor, lo que refleja la magnitud de la crisis en la región.

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