Por: Frank Alvarado
Israel fue el país que más naciones atacó en 2025, ampliando su ofensiva militar a múltiples frentes más allá de Palestina.
Además de continuar con su ofensiva contra Palestina, Israel atacó en 2025 a Líbano, Irán, Qatar, Yemen y Siria, sin contar los ataques contra flotillas humanitarias ni la ofensiva mediática que también emprendió. Estos hechos lo convirtieron en el país con mayor número de operaciones militares transfronterizas durante el año pasado.
El epicentro de los ataques israelices se mantuvo en Gaza y Cisjordania, donde continuaron los bombardeos y operaciones terrestres, pese que un alto al fuego había sido pactado a inicios de 2025. Esto incluso agudizó la crisis humanitaria en la zona, ya que la ONU ha denunciado el agravamiento de la desnutrición infantil y la escasez de servicios básicos.
Líbano también blanco de ataques, pese a que un alto el fuego fue acordado en 2024, siendo que Israel lanzó ataques aéreos contra posiciones de Hezbollah en el sur del país, argumentando que buscaba contrarrestar la acumulación de armas y los ataques con cohetes lanzados desde territorio libanés.
En suelo sirio, Israel realizó ataques aéreos contra milicias de beduinos sunitas, con el objetivo de reducir las capacidades adversarias de actores regionales y defender a la minoría drusa. Aunque Siria no ha sido un frente declarado formalmente, los bombardeos se produjeron de manera regular, impactando bases militares y depósitos de armamento.
El conflicto también se extendió al sur con operaciones en Yemen, principalmente contra el movimiento hutí, al que Israel responsabilizó por el misil que impactó en el aeropuerto de Tel Aviv en mayo de 2025, por lo que derivó en una serie de ataques aéreos de represalia.
En junio de 2025, Israel y Irán protagonizaron un enfrentamiento directo de gran escala. El gobierno israelí atacó instalaciones militares y nucleares iraníes, alegando la necesidad de frenar un programa nuclear que percibe como una amenaza existencial, a lo que Irán respondió con misiles balísticos.
En Qatar, Israel llevó a cabo un ataque en Doha contra una reunión de líderes de Hamás, en pleno proceso de negociación de un alto al fuego entre Israel y Palestina mediado por Estados Unidos. Aunque Israel afirmó que su objetivo era eliminar a dirigentes terroristas, la acción fue interpretada como violación a la soberanía de un Estado que participaba en los esfuerzos de mediación.
A esto se suma que Israel atacó las flotillas de ayuda humanitaria con destino a Gaza, bajo el argumento de posible contrabando de armas, lo que desató condenas internacionales por obstaculizar el ingreso de asistencia esencial y agravar la crisis humanitaria en el enclave palestino.
Además de las ofensivas militares en el terreno, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha impulsado una estrategia paralela de comunicación y propaganda orientada a dominar el debate público internacional. Con lo que a través de medios de comunicación tradicionales y redes sociales busca legitimar sus acciones militares, desacreditar a sus críticos y enmarcar el conflicto bajo la narrativa de la autodefensa.
Con ello, Israel ha transformado una guerra centrada en la Franja de Gaza en una confrontación de múltiples frentes. Y aunque el gobierno israelí insiste en su derecho a defensa, el país será parte de los que decidirá el futuro de Gaza en la llamada “Junta de la Paz” promovida por Donald Trump, quien mantiene una postura cercana a Israel y no lo considera un riesgo internacional, pese a que Estados Unidos ha intervenido militarmente en otros países por motivos de menor alcance.

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