Tras cuatro décadas en el PRI, la exalcaldesa de Puebla aterriza en Acción Nacional, donde su llegada provoca más rechazos internos que entusiasmo y exhibe la crisis de militancia del partido.
En un hecho que algunos panistas califican como “histórico” —y otros como una provocación—, la política poblana Blanca Alcalá Ruiz formalizó su ingreso al Partido Acción Nacional (PAN), luego de más de 40 años de militancia en el PRI, confirmando que en Acción Nacional ya no llegan cuadros nuevos, sino reciclados.
El anuncio se dio tras una reunión con el dirigente nacional del PAN, Jorge Romero, quien viajó a Puebla para presentar a la expriista como nuevo “activo” del albiazul.
Alcalá, quien renunció al PRI el 24 de enero de 2026, justificó su salto partidista señalando diferencias con la dirigencia tricolor y aseguró que llega al PAN como “una mujer de causas y no de cargos”, aunque su afiliación abre la puerta a una posible candidatura en el Proceso Electoral 2027.

“Tomo esta decisión en momentos difíciles que exigen carácter, valentía y compromiso con la democracia”, declaró Alcalá, en un discurso que contrastó con la reacción de panistas de vieja data, quienes repudiaron su llegada. Legisladores locales como Celia Bonaga, Marcos Castro y Rafael Micalco advirtieron que, si pretende competir, “tendrá que hacer fila”, pues antes están quienes sí han militado durante años en el partido.
Pese al rechazo interno, Jorge Romero negó que la incorporación fracture al PAN y aseguró que la expriista no desplazará a nadie, aunque su historial como opositora histórica del albiazul contradice el discurso de unidad.
La llegada de Blanca Alcalá no solo evidencia la reconfiguración del mapa político, sino también la crisis de identidad y militancia del PAN, que hoy celebra afiliaciones como si fueran fichajes estrella, aunque vengan del partido al que juraron combatir durante décadas.

Deja un comentario