Reclaman ahora, pero PAN y PRI no redujeron jornada laboral durante sus gobiernos

Por: Frank Alvarado

PRI y PAN exigen dos días de descanso obligatorio y acusan que la reforma es insuficiente, pese a que en las décadas de sus gobiernos nunca abogaron por ello.

La postura del PRI y PAN sobre la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales en México, donde exigen dos días de descanso obligatorio y critican a Morena por no implementarlos de inmediato, no concuerda con lo que estos hicieron durante sus gobiernos, donde por décadas no impulsaron la reducción de la jornada laboral ni promovieron aumentos sustanciales al salario mínimo.

La jornada laboral desde la Constitución original de 1917 se marca con ocho horas diarias y seis días laborales. Desde entonces, el PRI gobernó por 77 años el país, esto tomando en cuenta su creación oficial en 1929; a lo que se suman los 12 años en los que el PAN estuvo en el poder a inicios de los 2000. En este tiempo, nunca consolidaron una reforma para la reducción de la jornada e incluso dejaron el salario mínimo en 88 pesos en el gobierno de Peña Nieto.

Fue con la entrada de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum que el salario mínimo se ha consolidado en 315.04 pesos, un aumento del 258% teniendo el cuenta como lo había dejado el periodo neoliberal. Mientras que con la reforma a la jornada laboral, se ha instaurado la reducción de 48 a 40 horas para 2030 con un día de descanso obligatorio.

Ante esto, coordinadores en el Senado como Ricardo Anaya y Manuel Añorve, han calificado la reforma como insuficiente y una “justicia a medias”, al considerar que mantener un solo día de descanso semanal contradice el objetivo de mejorar la calidad de vida de los trabajadores. Lo que viniendo de ellos, es un acto de incongruencia política.

Ante esto, Morena sostiene que la actual reforma es histórica precisamente porque rompe con ese inmovilismo y busca, de manera gradual, mejorar las condiciones laborales sin afectar la planta productiva. También ha insistido en programas de apoyo a pequeñas y medianas empresas para facilitar la transición.

El trasfondo del debate refleja una disputa sobre quién realmente defiende a la clase trabajadora. Mientras PRI y PAN buscan posicionarse como impulsores de mejores condiciones laborales, Morena recuerda que los avances recientes se han concretado durante su gobierno, por lo que es importante la memoria política y la credibilidad de los actores que hoy reclaman cambios que antes no promovieron.

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