Autoridades federales y estatales revisan el caso tras versiones encontradas: el ICE culpa a la víctima, mientras médicos descartan que las lesiones sean por una simple caída.
El FBI abrió una investigación sobre la presunta golpiza que agentes del Immigration and Customs Enforcement habrían propinado al ciudadano mexicano Alberto Castañeda Mondragón en Mineápolis, hechos que lo dejaron en terapia intensiva con ocho fracturas de cráneo.
De acuerdo con reportes oficiales, investigadores del St. Paul Police Department y del FBI inspeccionaron el estacionamiento de un centro comercial donde, según la denuncia, los agentes migratorios sacaron por la fuerza a Castañeda de su vehículo, lo derribaron y lo golpearon repetidamente en la cabeza con una vara metálica.

La versión del ICE sostiene que el mexicano intentó escapar estando esposado y que “se cayó y se golpeó la cabeza contra un muro de concreto”, responsabilizándolo de sus propias lesiones. Sin embargo, personal médico que atendió el caso declaró a The Associated Press que una caída no explicaría la hemorragia cerebral ni el patrón de fracturas detectado en una tomografía: lesiones frontales, posteriores y laterales que, según especialistas, no coinciden con un solo impacto.
En entrevista previa, Castañeda acusó a los agentes de actuar con violencia y racismo, asegurando que comenzaron a golpearlo “de inmediato” tras su arresto. Sus abogados sostienen que fue víctima de discriminación racial y uso excesivo de la fuerza.
El caso ha encendido alertas sobre posibles abusos en operativos migratorios en Estados Unidos y podría derivar en responsabilidades penales si se confirma la agresión. Mientras tanto, el mexicano continúa recuperándose de lesiones que hoy ponen en entredicho la versión oficial.
