El presidente de Colombia, Gustavo Petro, puso fin a las negociaciones con la disidencia liderada por “Calarcá”, tras acusarla de incumplir acuerdos y mantener ataques armados, en un nuevo golpe a su política de paz antes de dejar el poder.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, dio por terminadas las negociaciones de paz con una de las principales guerrillas del país, encabezada por alias “Calarcá”, lo que representa un revés para su estrategia de “paz total” a pocos meses de concluir su mandato en agosto. El diálogo se mantenía desde 2023 con el Estado Mayor de Bloques, una de las mayores disidencias de las extintas FARC.
Este grupo armado no se acogió al acuerdo de paz de 2016 y opera en zonas estratégicas como la frontera con Venezuela. En los últimos meses, reportes de la Fuerza Pública apuntan a su expansión territorial y continuidad en actividades delictivas, incluyendo ataques contra militares y enfrentamientos con otras facciones.
Petro ordenó al consejero de paz, Otty Patiño, frenar las conversaciones tras señalar que la guerrilla incumplió compromisos y continuó con la violencia. “Si se dedicó a matar soldados, pues no hay paz”, afirmó el mandatario, al insistir en que cualquier negociación debe sostenerse en bases serias y no en engaños.

