El duelo no aprendido, en el Foro A Poco No.
Por Alexandro Guerrero
Presentada originalmente en 2019 también en este foro, bajo la dramaturgia y dirección de César René Pérez, la pieza regresa a República de Cuba 49, Centro con una claridad más doliente. No es un clavado renostálgico. Es una decantación. Lo que que su primera temporada era una acertada elegía íntima sobre la muerte o la ausencia. Mayor arriesgada y acertada definición es lo que encontramos, en un ámbito particular y que implica mucho rigor para estetizarse; violentar el afecto.
Esta: “Colección de fragmentos de la historia de dos hermanos que han sido separados, que no saben si se escuchan en los ámbitos en donde se se hayan en presente, da pie a un muy interesante y entrañable juego acerca de la fraternidad y la vida en la ausencia de aquellos a quienes nos han arrebatado. Historia no lineal más cápsulas condensadas en el objeto-recuerdo, en la acción rítmica que en la experiencia de este equipo eclosiona de modo contundente.

La codificación de género respecto a la violencia
La propuesta no opone en escena a dos hermanos. Dispone el código que el patriarcado les permitió pero que no ha cancelado en lo profundo el anhelo de la restauración.
La lectura que puede darse al archivo de micro violencias es amplia como metáfora ya que no se juzga a los personajes. Se nos plantea el conflicto del querer estar cerca, más el obstáculo-condición que en la representación cultural de los cuerpos y su uso alegoriza el choque. La necesidad de cercanía y de comprensión es inmensa, pero el repertorio afectivo es estéril en apariencia. El otro, el de aquí y ahora, el del presente, el que no se ha ido; descubre que nunca tuvo palabras para el adiós en la retrospectiva y el exprimir en los signos de la memoria del cotidiano perdido su propia imposibilidad de hola y manifestación de vulnerabilidad.
“Las cosas nuestras” es tiovivo de la violencia afectiva por omisión. La que nos deja huérfanos de hermanos en vida.
La progresión por ciclos: la dirección como relojería
No estamos ante una obra nueva, si no ante una obra vivida. La herida no es ansiosa.
La obra está estructurada en ciclos, no en actos. Imágenes y sonoridades, en casos psicofonías, vuelve claramente distinguidos cuando son memoria o recuerdo gracias al modo en que como marea esa noción del pasado vuelve desplazada. Es un movimiento en espiral. El mismo juego de niños se repite tres veces: la primera como comedia, la segunda como competencia, la tercera como despedida. Cada progresión de cada ciclo es controlada como interruptor y ese efecto dentro del discurso de no linealidad no es recurso abordado a la ligera abandonando los puntos de referencia; es la forma exacta en que opera el duelo fraterno: a saltos, con lagunas, con un fantasma que aparece cuando no lo invocas. La resultante es una potente organicidad en toda la pieza.

La obra fue creada para y con Enrique Cosío y Luis Villegas. Esa génesis que devela progresiones internas forma en la ficción un nodo de determinantes que se perciben sólidamente enraizadas. Esa peculiaridad en la temporada presente en cartelera no es fácil de hallar de forma tan genuina como espectador.
Enrique Cosío es un actor de largo aliento en el teatro mexicano, con más de cuatro décadas de trabajo continuo en teatro, cine y televisión. Él mismo ha definido su carrera no por el éxito fugaz sino por la voluntad de mantenerse. Esa experiencia de “seguir en los escenarios” se traduce aquí en una contención brutal: no necesita gritar para romper.
Luis Villegas, por su parte, viene del teatro de exploración física y del trabajo de compañía con LCN Escena, donde el cuerpo no articula para replicar coordenadas por ilustración; se trata de un artista que apela a la transgresión desde la sutileza.
Lo utópico en la propuesta radica en la posibilidad de imaginar o de buscar desde la expresión en la vía poética del cuerpo; desmontar las violencias con ternura.
Acercarse y permitir la inflexión, diluyendo el trágico e imaginario agravio, antelar la posibilidad de una pérdida irreversible que termina mirando al vacío en otra cotidiana anagnórisis.
Hoy cierra breve temporada.
LAS COSAS NUESTRAS
Dramaturgia y dirección: César René Pérez.
Con: Enrique Cosío y Luis Villegas.
Redes I.G.: Compañía LCN Escena.
Temporada: Del 23 al 26 de julio.
Foro A Poco No. República de Cuba 49, Centro Histórico. Sistema de Teatros de la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad de México.
