El jurista había denunciado presuntas ejecuciones de campesinos y señalado redes de corrupción política; fue detenido en dos ocasiones durante el gobierno de Alejandro Giammattei.
El abogado guatemalteco Juan Francisco Solórzano Foppa, de 43 años, fue asesinado a tiros mientras jugaba futbol en las canchas del Campo Marte, en la zona 5 de Ciudad de Guatemala. En el ataque también murió Gustavo Aguilar, en un hecho que provocó reacciones de condena del gobierno de Bernardo Arévalo y de representantes internacionales.
De acuerdo con información preliminar del ministro de Gobernación, Marco Antonio Villeda, el ataque habría sido perpetrado por cuatro personas. En el lugar se localizaron más de 30 casquillos percutidos y dos presuntos tiradores fueron detenidos y puestos a disposición del Ministerio Público. Testigos señalaron que otros involucrados huyeron en motocicletas.
Un día antes de su asesinato, Solórzano Foppa denunció en redes sociales la muerte de ocho campesinos en Huité, Zacapa, ocurrida el 27 de septiembre. El abogado calificó el hecho como un supuesto operativo de mercenarios de la CIA y afirmó que habrían participado dos helicópteros procedentes de Honduras y 107 elementos del Ejército. Estas declaraciones forman parte de sus señalamientos públicos y no constituyen, por sí mismas, una confirmación independiente de lo ocurrido.

Conocido como Foppa, el jurista destacó por su participación en investigaciones de alto perfil contra la corrupción. Colaboró con la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), dirigió la Superintendencia de Administración Tributaria entre 2016 y 2018 y participó en el caso La Línea, que llevó a prisión al expresidente Otto Pérez Molina y a la exvicepresidenta Roxana Baldetti. También defendió al periodista José Rubén Zamora.
Durante el gobierno de Alejandro Giammattei, bajo la gestión de la exfiscal Consuelo Porras, fue encarcelado en dos ocasiones, en 2021 y 2023, por acusaciones que él y sus allegados consideraron parte de una persecución judicial. Pese a ello, continuó denunciando presuntas redes de corrupción y abusos de poder.
Nieto de la poeta Alaíde Foppa, desaparecida en 1981 durante la dictadura guatemalteca, el abogado mantuvo una trayectoria vinculada a la defensa de la justicia y los derechos humanos. Su asesinato reaviva las preocupaciones por la violencia contra quienes investigan y denuncian estructuras de poder en Guatemala.
