Etiqueta: ciencia ficción

  • De YouTube a cines: ‘Backrooms’ conquista al público con inquietante universo

    De YouTube a cines: ‘Backrooms’ conquista al público con inquietante universo

    Por Oscar Martinez Sanchez

    La película Backrooms recaudó más de 118 millones de dólares en su primer fin de semana, convirtiéndo una ‘creepypasta’ viral en uno de los fenómenos cinematográficos más esperados del año.

    La cinta de ciencia ficción y terror Backrooms se ha convertido en una de las sorpresas cinematográficas del año tras recaudar más de 118 millones de dólares a nivel mundial durante su primer fin de semana en cines. Dirigida por Kane Parsons, y realizada con un presupuesto cercano a los 10 millones de dólares, la película logró captar la atención del público al trasladar a la pantalla grande uno de los fenómenos más populares surgidos en internet durante los últimos años.

    Lejos de pertenecer a una franquicia tradicional, Backrooms tiene sus orígenes en una ‘creepypasta’ y una serie viral de YouTube que giran en torno a los llamados espacios liminales: pasillos interminables, habitaciones amarillas iluminadas por luces fluorescentes y escenarios aparentemente cotidianos que generan una profunda sensación de incomodidad. El largometraje busca dar forma narrativa a un universo que durante años permaneció envuelto en el misterio y la especulación de millones de usuarios en línea.

    Con una duración de una hora y 45 minutos, la producción apuesta por una atmósfera de incertidumbre más que por el terror convencional. Los efectos visuales, el diseño de producción y la construcción de escenarios logran sumergir al espectador en un entorno inquietante donde la tranquilidad se convierte en la principal fuente de tensión. La película deja más preguntas que respuestas, ampliando un universo que parece diseñado para continuar desarrollándose en futuras entregas.

    El reparto está encabezado por Chiwetel Ejiofor, reconocido por su participación en la película 12 Years a Slave, acompañado por Renate Reinsve y Mark Duplass. La producción representa además un nuevo ejemplo del salto de creadores digitales hacia proyectos de gran escala. Kane Parsons comenzó publicando cortometrajes en YouTube y ahora se consolida como uno de los nombres más prometedores de una generación que encuentra en internet una plataforma para llegar a Hollywood.

    En términos generales, Backrooms destaca por la calidad de sus escenarios, la dirección, las actuaciones y un diseño sonoro envolvente que fortalece la experiencia cinematográfica. Sin embargo, aunque la primera mitad mantiene una tensión constante, conforme avanza la trama el guión prioriza la construcción de la historia y el desarrollo de sus personajes, en vez de profundizar la exploración del entorno y sus criaturas. Aun así, la película consigue sentar las bases de un universo amplio y lleno de posibilidades, dejando abierta la puerta para nuevas producciones que continúen explorando este inquietante mundo nacido de los mitos de internet.

  • Pluribus: La condena de una utopía compartida

    Pluribus: La condena de una utopía compartida

    Por Neri Torres

    Este 2025, Vince Gilligan —el arquitecto de la transformación moral en Breaking Bad— ha decidido alejarse del desierto de Nuevo México — aunque no tanto en hablando en términos espaciales—, para arrastrarnos a un desierto mucho más aterrador: el de la mente colectiva.

    En Pluribus, el dilema del individualismo no es solo un concepto, es una guerra de guerrillas psicológica contra una armonía que se siente, paradójicamente, como una invasión.

    El deseo que se convirtió en jaula

    Imagina que es fin de año. Estás en la mesa, rodeado de los tuyos, y faltan diez segundos para que las doce uvas se conviertan en esas pequeñas esferas de cristal capaces de albergar tus anhelos más profundos. Entre el caos de las campanadas, masticas con prisa y lanzas al universo el deseo más noble de todos: la paz mundial.

    Ten cuidado con lo que deseas. Inmediatamente después, despiertas en el mundo de Pluribus.

    Allí conocemos a Carol Sturka, una escritora de novelas románticas de ciencia ficción que se descubre varada en lo que, para sus ojos humanos, es un escenario postapocalíptico. Sin embargo, no hay zombis ni explosiones; lo que hay es un silencio absoluto. Un virus ha transformado a la humanidad —salvo a once náufragos de la conciencia— en una visión utópica donde el conflicto ha muerto. Pero, ¿a qué precio?

    La soledad de ser “uno mismo”

    La serie nos plantea una pregunta incómoda: ¿Es la felicidad real si no es elegida? Carol, con un sarcasmo punzante y arranques de una humanidad explosiva, se convierte en nuestro espejo. Ella es la imperfección gritando en una biblioteca infinita de calma.

    Gilligan nos obliga a mirar el abismo de la “Mente Única”. Si todos pensamos lo mismo, si todos sentimos el mismo bienestar radiante y constante, ¿sigue existiendo el “yo”? La trama de Pluribus sugiere que la esencia y el alma son, por definición, caóticas. Al extirpar el caos para alcanzar la paz, quizá lo que estamos haciendo es vaciar el cuerpo humano para convertirlo en un envase inmutable.

    “¿Qué queda de nosotros cuando el ‘yo’ se disuelve en el ‘nosotros’? Quizás el precio de la paz mundial no sea la guerra, sino la desaparición de la identidad.”

    El escenario inmutable

    A diferencia de sus obras anteriores, donde el cambio era la única constante (“Chemicals react”), en esta nueva entrega Apple TV nos presenta el horror de lo estático. Carol Sturka no lucha por sobrevivir a una amenaza externa, lucha por conservar su derecho a estar triste, a estar enojada y a estar sola.

    Pluribus no es solo una serie de ciencia ficción; es un examen de conciencia sobre nuestra propia naturaleza.

    Nos hace cuestionar si ese mundo ideal que pedimos cada año con las uvas no sería, en realidad, el fin de todo lo que nos hace humanos. Al final del día, ¿preferirías ser un átomo consciente y sufriente, o una célula feliz en un organismo que no te pertenece?