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  • Frangie minimiza crisis: Zapopan se hunde en agua turbia y rentas de lujo

    Frangie minimiza crisis: Zapopan se hunde en agua turbia y rentas de lujo

    Con un municipio donde cerca de 170 colonias reportan agua color café, el alcalde de Zapopan, Juan José Frangie Saade, no solo admite la gravedad del problema, sino que lo reduce  a un tema “repetido”. Mientras tanto el costo de vivir en la zona se dispara hasta 29 mil 050 pesos mensuales en promedio, rentas que alcanzan los 100 mil pesos.

    Lejos de asumir responsabilidades, el edil ha optado por confrontar a la prensa y desestimar las denuncias ciudadanas. En una entrevista, ante cuestionamientos por la mala calidad del agua, respondió de forma grosera y evitó hablar de la problemática, pese a que miles de familias llevan semanas reportando el problema sin solución. La molestia de los ciudadanos también es por la evidente falta de respuesta de las autoridades.

    El propio Frangie ha reconocido que la situación es “crítica”  y que las fugas y fallas en la calidad del servicio han ido en aumento. Aún así, su narrativa contrasta con la cotidianidad de colonias enteras que al abrir la llave significa recibir agua sucia. 

    Por otro lado, Zapopan se ha convertido en el municipio más caro de la zona metropolitana de Guadalajara. La renta promedio ronda entre los 29 mil 050 pesos hasta los 100 mil pesos hasta en zonas exclusivas, lo que refleja un círculo inmobiliario que deja fuera a miles de habitantes sin la posibilidad de una vivienda digna. Pero para el alcalde, su explicación es simple: “lo bueno cuesta caro.

    Esa postura ha provocado críticas por su tono insensible frente a una población que enfrenta una vivienda impagable con servicios deficientes. El gobierno municipal se deslinda de cualquier responsabilidad sobre el encarecimiento del territorio y sus efectos en la vida diaria. 

    La diferencia se vuelve aún más clara al considerar el perfil del propio Frangie, empresario del sector restaurantero cuyos negocios han crecido con base  en los gobiernos de Movimiento Ciudadano en Jalisco. Mientras algunos prosperan, la mayoría enfrenta costos cada vez más altos por vivir en un municipio que no garantiza servicios básicos de calidad.

    A pesar de haber ganado la elección con una ventaja de 16 puntos y de presumir 12 años de continuidad política, la realidad comienza a sobrepasar el discurso oficial.

     Zapopan no solo es caro, y actualmente es un municipio donde pagar más no garantiza ni siquiera agua limpia. Frente a eso, la evasión y la soberbia del gobierno municipal pesan más que cualquier justificación.

  • Movimiento Ciudadano en la mira por patrocinio a congreso de “masculinidad” en GDL

    Movimiento Ciudadano en la mira por patrocinio a congreso de “masculinidad” en GDL

    El respaldo de gobiernos de Movimiento Ciudadano al llamado “Congreso de Masculinidad más Grande de Latinoamérica” no sólo exhibe una cercanía con posturas conservadoras, sino que reaviva cuestionamientos por el uso de recursos públicos.

    Entre promoción oficial, patrocinio institucional y exclusividad económica, el caso brinda un debate sobre los márgenes entre gobierno, religión y hasta agenda política. La presencia de logos oficiales, y una aportación de aproximadamente 400 mil pesos en financiamiento colocan el uso de recursos de todos para la proyección del evento. 

    La realización del evento en el Santuario de los Mártires en Tlaquepaque, Jalisco, no se llevaría a cabo por sí solo. Lo cuestionable surge cuando las instancias de gobierno, encabezadas por Pablo Lemus, así como autoridades municipales como Juan José Frangie, aparecen como patrocinadores.

    En lugar de fungir como autoridades imparciales, se posicionan como promotores de un discurso inclinado hacia la identidad y roles de género. 

    Hablar de recursos públicos implica mucho más que dinero, aunque en este caso la cifra resulta reveladora, pues cerca de 400 mil pesos habrían sido destinados para respaldar el evento. Se trata también de la legitimidad del Estado y sus vías oficiales de comunicación que deberían de servir para un interés general. 

    La alineación de los ponentes con posturas religiosas y conservadoras refuerza esta percepción. Figuras como Eduardo Verástegui y Jordan Peterson, quienes encabezan un cartel que promueve una visión  austera de la masculinidad, también son acompañados por perfiles como el de Carles Puyol. 

    Mientras Lemus ha defendido públicamente los llamados “valores tradicionales”, sus posturas en temas como identidad de género y las acciones promovidas desde gobiernos locales, apuntan a un plan que traspasa lo administrativo. La promoción de este “congreso” parece más de línea ideológica de “masculinidad virtuosa”, donde la institucionalidad se pone al servicio de principios particulares, y sobre todo privilegios. 

    A eso se añade la exclusión: los altos costos de acceso; mientras se destinan recursos públicos para su impulso, el evento queda fuera del alcance de la mayoría, con precios que van desde los 1,490 pesos hasta los 7 mil 500 pesos, como siempre aplicando su identidad clasista, privatizando los beneficios de un congreso impulsado por Andrés Villaseñor. 

    Cuando gobiernos como el de Lemus deciden financiar y promover con dinero público una visión ideológica de este tipo, convirtiendo lo que debería ser un gobierno para todos en un servicio de creencias particulares, evidenciando un uso politizado de recursos de la ciudadanía.

  • El mundial “para todos” anunciado desde el privilegio de Movimiento Ciudadano

    El mundial “para todos” anunciado desde el privilegio de Movimiento Ciudadano

    Movimiento Ciudadano, presentó su nueva campaña “México cree en México” para “denunciar” la exclusión en el Mundial de Fútbol próximo a realizarse, pero lo hicieron desde un recinto privado de alto costo, con Jorge Álvarez Máynez al frente, se evidencia la contradicción entre discurso y práctica.

    A unas cuantas semanas de que arranque el Mundial de la FIFA en nuestro país, el partido Movimiento Ciudadano decidió posicionarse como críticos frente a la desigualdad que impide a millones de mexicanos acceder a este evento deportivo. Su campaña “México cree en México” plantea integrar a quienes no pueden pagar un boleto o adquirir productos oficiales. Sin embargo, la manera en que fue presentada revela una contradicción evidente. 

    El evento fue encabezado por Jorge Álvarez Máynez, coordinador de Movimiento Ciudadano, y realizado en el World Trade Center Ciudad de México, un recinto privado cuya renta puede superar los 200 mil pesos por sala. La elección del lugar representa justamente el tipo de exclusividad que el partido dice cuestionar en el acceso al Mundial.

    Durante su intervención, Máynez criticó la desigualdad que prevalece en el país y la necesidad de la unión nacional. Asimismo su intento de campaña  busca “llevar el Mundial a las calles”, acercándolo a quienes no tienen recursos para asistir a un partido o comprar la playera de la Selección Mexicana. Su mensaje se debilita cuando se emite desde un espacio que, por su costo, resulta inaccesible para la mayoría.

    La contradicción es evidente, mientras se denuncia una justa deportiva elitista, se recurre a un evento igualmente exclusivo para comunicarlo. ¿Puede hablarse de inclusión desde un entorno que produce las mismas limitaciones que se critican?

    Más allá del discurso, el problema radica en las prácticas. Movimiento Ciudadano parece caer en la misma lógica que ha señalado en otros partidos, priorizando la imagen y el impacto mediático por encima de la congruencia. El uso de espacios costosos para proyectar cercanía con sectores marginados termina por borrar cualquier intención.

    Las formas importan y en este caso, la figura de Máynez al frente de este lanzamiento refuerza la percepción de una política que habla de inclusión sin practicarla. Porque si el objetivo era realmente acercar el Mundial a todos, el primer paso tendría que ser abandonar los privilegios desde los que hoy se construye el mensaje.