X suspendió la cuenta del consulado británico en Jerusalén después de que compartiera un comunicado que denunciaba la detención sin juicio de miles de palestinos. La medida ha generado cuestionamientos sobre la aparente aplicación selectiva de las reglas de la plataforma de Elon Musk.
La red social X bloqueó la cuenta del consulado del Reino Unido en Jerusalén poco después de que la representación diplomática difundiera un comunicado conjunto en el que criticaba la política israelí de detenciones administrativas contra palestinos. La publicación, respaldada por países como España, Francia, Irlanda, Noruega, Canadá y la Unión Europea, denunciaba que más de 9 mil palestinos permanecen encarcelados, muchos de ellos sin cargos ni juicio, además de advertir sobre presuntas violaciones a los derechos humanos.
El bloqueo ha despertado críticas debido a que otras cuentas diplomáticas que compartieron exactamente el mismo mensaje continúan activas, lo que alimenta las dudas sobre la transparencia de los criterios con los que X decide restringir contenidos. Desde que Elon Musk adquirió la plataforma bajo la promesa de defender la libertad de expresión, diversos episodios han puesto en entredicho la consistencia de esa política cuando se trata de temas políticamente sensibles.
El comunicado eliminado también exigía que Israel garantice juicios justos, representación legal y el restablecimiento del acceso del Comité Internacional de la Cruz Roja a los centros penitenciarios. Asimismo, hacía referencia al caso del médico gazatí Husam Abu Safiya, quien, según su abogado, habría sido golpeado durante su reclusión y permanece encarcelado sin cargos formales.
Más allá del caso concreto, la decisión de X vuelve a colocar bajo escrutinio el enorme poder que ejercen las plataformas digitales sobre el debate público internacional. Cuando una empresa privada puede silenciar incluso a una misión diplomática que difunde una declaración respaldada por varios gobiernos occidentales, resulta inevitable cuestionar si las reglas se aplican con imparcialidad o si terminan respondiendo a intereses políticos que contradicen el discurso de libertad de expresión que la propia plataforma dice defender.

