El dirigente nacional del PRI, Alejandro “Alito” Moreno, permanecerá al frente de la COPPPAL hasta 2030, una decisión que reaviva las críticas por la incongruencia en su narrativa “a favor de la democracia” pero se aferra al poder con su reelección.
Alejandro “Alito” Moreno, dirigente nacional del PRI, volverá a mantenerse al frente de la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe (COPPPAL) luego de ser reelecto para el periodo 2026-2030. Con esta decisión, el dirigente extenderá una presencia que comenzó en 2019 y que, de concluir este nuevo mandato, superará los diez años.
La reelección resulta llamativa porque Moreno ha construido su discurso político alrededor de la defensa de la democracia, la alternancia y el rechazo a las prácticas autoritarias.Sin embargo, su permanencia en la presidencia de la COPPPAL ha provocado críticas de quienes consideran que esa narrativa perdió fuerza cuando el mismo dirigente permanece en el mismo cargo durante tanto tiempo.
Alito aseguró que seguirá “trabajando” por la “libertad”, el Estado de Derecho y el fortalecimiento de las instituciones, cosa que su partido en México nunca hizo a pesar de haber estado más de 70 años en el poder.
La continuidad del priísta vuelve abrir el debate sobre la importancia de la renovación de los liderazgos, puesto que la democracia no solo se defiende con discursos, sino también con la alternancia en los cargos, especialmente cuando se critica a otros gobiernos por mantenerse durante años en posiciones de poder.
Para muchos, la reelección refuerza la percepción de que el dirigente exige derechos y oportunidades para otros, pero no está dispuesto a aplicarla en los espacios que encabeza.
Alejandro Moreno Cardenas,presidente del ya morinbundo PRI y conocido por ser el legislador con más faltas en el senado, volvió a mostrar su lado más hipócrita al participar como observador electoral en las votaciones que se realizaron en Colombia y varios países latinoamericanos, en vez que concentrarse en sus funciones en su país.
Son ya varias las ocasiones en que quiere fungir como autoridad internacional, pues el intento de político ha participado en las elecciones de Chile, Honduras, Ecuador, e incluso ha ido de arrastrado a los Estados Unidos.
Alito Moreno, además de representar lo más podrido de lo que queda del PRI, enfrenta investigaciones y acusaciones legales por corrupción, enriquecimiento ilícito, peculado y tráfico de influencias. Hablamos del personaje que alguna vez dijo: “A los periodistas no hay que matarlos a balazos, papá, hay que matarlos de hambre”, por lo que no es ninguna autoridad moral como para ahora querer revisar los procesos electorales.
Además, como legislador, es el servidor que más faltas tiene en el Senado. Durante la LXVI Legislatura, de acuerdo con el registro de asistencias del periodo del 3 de septiembre de 2024 al 25 de marzo de 2026, tuvo 20 faltas justificadas y siete injustificadas, siendo la bancada del PRI la que junta 46 faltas entre 13 senadores.
A pesar de las acusaciones que enfrenta en México, el priista presumió su presencia en la jornada electoral de Colombia este fin de semana, donde el candidato de derecha, Abelardo de la Espriella, consiguió el 43% de los sufragios frente al 40% de Iván Cepeda, identificado con el movimiento político del presidente Gustavo Petro. La cerrada elección, además de estar acompañada por denuncias de presunto fraude, obligará a una segunda vuelta para definir al próximo mandatario.
Les saludo desde uno de los centros de recepción de votos en Medellín, Colombia, donde estamos dando seguimiento a esta jornada electoral como parte de la Misión de Observación Internacional de la COPPPAL. Aquí estamos atentos a cada etapa del proceso, verificando que todo se… pic.twitter.com/L9LELFgqEk
Pero antes, en noviembre de 2025, el político visitó Honduras para “avalar” su proceso electoral, en donde se vio la victoria de la derecha, con Nasry Juan Asfura, politico de corte conservador que llegó a la presidencia. En aquel noviembre también pisó tierras chilenas, para supervisar las casillas durante la jornada electoral en Chile, donde se terminó por elegir al presidente ultraderechista, José Antonio Kast.
En febrero de 2025 viajó a Ecuador para encabezar la Observación Electoral durante las elecciones en las que el derechista Daniel Noboa Azin ganó un segundo mandato. Jornadas de trabajo en las que, según el propio político, revisó que los comicios se llevarán a cabo con pleno apego a los principios de legalidad, imparcialidad y transparencia.
Pero Alejandro Moreno no cuenta con la autoridad moral para dar lecciones de justicia o transparencia. En su paso por distintos procesos electorales ha terminado respaldando proyectos de derecha, fiel a la vieja escuela priista. Y no se trata de una coincidencia: sus recorridos como supuesto observador internacional los ha realizado bajo el cobijo de la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe (COPPPAL).
Señora Presidenta @Claudiashein, la voy a DENUNCIAR en México y a nivel Internacional.
En un claro acto de abuso de poder, usted me acusó falsamente de corrupción y lavado de dinero. Eso es absolutamente falso. Usted miente, calumnia y difama.
La COPPPAL se vende como un organismo conformado por partidos políticos de toda América Latina, que revisa y apoya los procesos democráticos y progresistas, con prioridad en la soberanía para un orden internacional más justo y equitativo.
Pero esto no puede estar más alejado de la realidad, empezando por su origen, ya que fue creada el 12 de octubre de 1979 en el estado de Oaxaca, México, por Gustavo Carvajal Moreno, quien en ese entonces era el Presidente del Partido Revolucionario Institucional, el PRI.
Actualmente, pese a lo progresista y plural que dice ser, está bajo la administración del priismo, siendo el propio Alito Moreno, su presidente, y teniendo en su organigrama a personajes como Sofía Carvajal Isunza, también priista, como secretaria ejecutiva; y a José Alberto Aguilar Iñárritu, otro del mismo clan, como vicepresidente de Norteamérica.
Este organismo ha sido una herramienta del priista para formar parte de la política nacional, ya que en varias ocasiones ha mostrado su apoyo a Alito, quien incluso ha condenado las expresiones de la presidenta Sheinbaum “contra un dirigente opositor que ejerce legítimamente su derecho a la crítica y al debate público dentro del marco democrático”. Si ese mismo personaje mostrando sus modos porriles se fue a los golpes en el Senado.
Foto: Mario Jasso
Pero aún así, esta persona tiene el cinismo para decir que tiene autoridad para fungir en las elecciones latinoamericanas, mientras al mismo tiempo va y pide la intervención de Estados Unidos en México, una clara violación a la soberanía. Sin olvidar, claro, que deja desatendida su responsabilidad como legislador. Una clara muestra de por qué viene el fin del PRI.
El dirigente priista apareció como observador electoral en Medellín, Colombia, aunque su propio partido atraviesa una de las peores crisis de su historia y enfrenta un desplome de respaldo ciudadano.
Mientras el PRI sigue perdiendo espacios políticos y credibilidad en México, Alejandro “Alito” Moreno decidió aparecer en Medellín, Colombia, como integrante de una misión internacional de observación electoral de la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe (COPPPAL).
A través de sus redes sociales, el dirigente priista informó que supervisó la jornada electoral colombiana desde un centro de votación en Medellín, asegurando que el proceso se desarrollaba de manera “tranquila” y “pacífica”. Según Moreno, la misión internacional se mantuvo atenta a cada etapa de la elección para verificar que se realizara con orden y legalidad.
Sin embargo, la participación de Alito Moreno en tareas de observación democrática genera más de una ceja levantada. Y es que resulta difícil ignorar que quien hoy pretende dar lecciones sobre procesos electorales encabeza un partido que pasó de gobernar gran parte del país a convertirse en una fuerza política cada vez más reducida. La autoridad moral de Alito para hablar de democracia es prácticamente inexistente, especialmente tras años de escándalos, derrotas electorales y cuestionamientos a su dirigencia.
La elección presidencial colombiana concluyó su primera vuelta sin que ningún candidato alcanzara más del 50 por ciento de los votos, por lo que la contienda se definirá en una segunda ronda el próximo 21 de junio. Los aspirantes que avanzaron son Abelardo de la Espriella, con 43.72 por ciento de la votación, e Iván Cepeda, quien obtuvo 40.92 por ciento.
Desde Colombia, Moreno también aprovechó para continuar sus ataques contra Morena y el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, repitiendo el discurso que ha utilizado durante los últimos meses. El priista acusó a la mayoría legislativa de buscar mecanismos para anular elecciones por supuesta injerencia extranjera y lanzó comparaciones con gobiernos de otros países.
Mientras tanto, en México, el PRI enfrenta uno de los momentos más complicados de su historia reciente. Por ello, no deja de resultar irónico que Alito Moreno se presente como guardián de la democracia en el extranjero cuando ni siquiera ha logrado recuperar la confianza ciudadana en su propio partido.