Por: Frank Alvarado
Alejandro Moreno Cardenas, presidente del ya morinbundo PRI y conocido por ser el legislador con más faltas en el senado, volvió a mostrar su lado más hipócrita al participar como observador electoral en las votaciones que se realizaron en Colombia y varios países latinoamericanos, en vez que concentrarse en sus funciones en su país.
Son ya varias las ocasiones en que quiere fungir como autoridad internacional, pues el intento de político ha participado en las elecciones de Chile, Honduras, Ecuador, e incluso ha ido de arrastrado a los Estados Unidos.
Alito Moreno, además de representar lo más podrido de lo que queda del PRI, enfrenta investigaciones y acusaciones legales por corrupción, enriquecimiento ilícito, peculado y tráfico de influencias. Hablamos del personaje que alguna vez dijo: “A los periodistas no hay que matarlos a balazos, papá, hay que matarlos de hambre”, por lo que no es ninguna autoridad moral como para ahora querer revisar los procesos electorales.

Además, como legislador, es el servidor que más faltas tiene en el Senado. Durante la LXVI Legislatura, de acuerdo con el registro de asistencias del periodo del 3 de septiembre de 2024 al 25 de marzo de 2026, tuvo 20 faltas justificadas y siete injustificadas, siendo la bancada del PRI la que junta 46 faltas entre 13 senadores.
A pesar de las acusaciones que enfrenta en México, el priista presumió su presencia en la jornada electoral de Colombia este fin de semana, donde el candidato de derecha, Abelardo de la Espriella, consiguió el 43% de los sufragios frente al 40% de Iván Cepeda, identificado con el movimiento político del presidente Gustavo Petro. La cerrada elección, además de estar acompañada por denuncias de presunto fraude, obligará a una segunda vuelta para definir al próximo mandatario.
Pero antes, en noviembre de 2025, el político visitó Honduras para “avalar” su proceso electoral, en donde se vio la victoria de la derecha, con Nasry Juan Asfura, politico de corte conservador que llegó a la presidencia. En aquel noviembre también pisó tierras chilenas, para supervisar las casillas durante la jornada electoral en Chile, donde se terminó por elegir al presidente ultraderechista, José Antonio Kast.
En febrero de 2025 viajó a Ecuador para encabezar la Observación Electoral durante las elecciones en las que el derechista Daniel Noboa Azin ganó un segundo mandato. Jornadas de trabajo en las que, según el propio político, revisó que los comicios se llevarán a cabo con pleno apego a los principios de legalidad, imparcialidad y transparencia.
Pero Alejandro Moreno no cuenta con la autoridad moral para dar lecciones de justicia o transparencia. En su paso por distintos procesos electorales ha terminado respaldando proyectos de derecha, fiel a la vieja escuela priista. Y no se trata de una coincidencia: sus recorridos como supuesto observador internacional los ha realizado bajo el cobijo de la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe (COPPPAL).
La COPPPAL se vende como un organismo conformado por partidos políticos de toda América Latina, que revisa y apoya los procesos democráticos y progresistas, con prioridad en la soberanía para un orden internacional más justo y equitativo.
Pero esto no puede estar más alejado de la realidad, empezando por su origen, ya que fue creada el 12 de octubre de 1979 en el estado de Oaxaca, México, por Gustavo Carvajal Moreno, quien en ese entonces era el Presidente del Partido Revolucionario Institucional, el PRI.

Actualmente, pese a lo progresista y plural que dice ser, está bajo la administración del priismo, siendo el propio Alito Moreno, su presidente, y teniendo en su organigrama a personajes como Sofía Carvajal Isunza, también priista, como secretaria ejecutiva; y a José Alberto Aguilar Iñárritu, otro del mismo clan, como vicepresidente de Norteamérica.
Este organismo ha sido una herramienta del priista para formar parte de la política nacional, ya que en varias ocasiones ha mostrado su apoyo a Alito, quien incluso ha condenado las expresiones de la presidenta Sheinbaum “contra un dirigente opositor que ejerce legítimamente su derecho a la crítica y al debate público dentro del marco democrático”. Si ese mismo personaje mostrando sus modos porriles se fue a los golpes en el Senado.

Pero aún así, esta persona tiene el cinismo para decir que tiene autoridad para fungir en las elecciones latinoamericanas, mientras al mismo tiempo va y pide la intervención de Estados Unidos en México, una clara violación a la soberanía. Sin olvidar, claro, que deja desatendida su responsabilidad como legislador. Una clara muestra de por qué viene el fin del PRI.


