Pese a los discursos de Javier Milei sobre libertad económica y mega inversiones, Argentina recibió menos capital extranjero que Brasil, México, Chile, Colombia y hasta Costa Rica.
El gobierno de Javier Milei volvió a presumir estabilidad, desregulación y confianza internacional, pero los números le dieron un duro golpe al relato libertario. Datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos revelaron que Argentina terminó en 2025 como la economía con menor captación de inversión extranjera directa entre los principales países de América Latina.
Mientras Milei recorre foros internacionales vendiendo el supuesto “renacer” argentino y peleándose en redes sociales como influencer de ultraderecha, los capitales extranjeros parecen no haber comprado el show. Brasil captó más de 76 mil millones de dólares en inversión extranjera, México superó los 40 mil millones y hasta economías más pequeñas como Chile, Colombia y Costa Rica quedaron muy por encima de Argentina, que apenas logró atraer 3 mil 134 millones de dólares netos.
El contraste resulta todavía más incómodo para la Casa Rosada porque ocurre después del lanzamiento del RIGI, el régimen estrella con el que Milei prometió convertir al país en un paraíso para las grandes inversiones. Sin embargo, especialistas advirtieron que los incentivos enfocados en minería y energía no han logrado detonar una recuperación amplia de la economía ni generar confianza suficiente para atraer capital productivo de largo plazo.

Diversos análisis económicos señalaron que el desplome del consumo interno, la paralización de la obra pública, la falta de crédito, la incertidumbre macroeconómica y el deterioro de las pymes siguen espantando inversiones. En otras palabras: ni las motosierra simbólica, ni los discursos sobre el “mercado libre”, ni los gritos contra el Estado han conseguido reactivar la economía real.
Incluso consultoras cercanas al sector financiero reconocieron que todavía persisten restricciones cambiarias, baja productividad y dudas sobre la estabilidad futura del modelo económico de Milei. A ello se suma la incertidumbre política rumbo a las elecciones de 2027, donde muchos inversionistas prefieren esperar antes de apostar por un esquema económico que hasta ahora ha generado más titulares estridentes que resultados concretos.
Mientras tanto, el gobierno argentino ya prepara un “Súper RIGI” con mayores beneficios fiscales para megaproyectos millonarios. Pero los datos muestran que, lejos de la propaganda libertaria y los memes presidenciales, Argentina continúa rezagada en la región y sin lograr convencer al mundo de que su experimento económico realmente funciona.
