Las Águilas registran el peor arranque de torneo en toda su historia, al tener 300 minutos sin anotar gol
América vive un momento gris, luego de registrar tres partidos de forma consecutiva sin anotar gol, firmando su peor arranque desde que se juegan los torneos cortos, una situación que contrasta de forma brutal con la ilusión que dejó el tricampeonato bajo el mando de André Jardine.
Este fin de semana, el conjunto azulcrema confirmó su mal momento al empatar sin goles ante Pachuca en la Jornada 3 del Clausura 2026. No solo fue un nuevo partido sin victoria, sino también otro encuentro en el que la falta de contundencia volvió a ser evidente; América no encuentra el camino al gol y eso ya comienza a reflejarse con claridad en la tabla general.
Tras la histórica consecución del tricampeonato, el club entró en una etapa de inestabilidad marcada por fichajes que no han rendido, salidas inesperadas y una ola de lesiones que golpearon directamente a su sector ofensivo. Jugadores clave como Henry Martín, Erick Sánchez y Alejandro Zendejas están fuera de circulación, debilitando de manera considerable el ataque azulcrema y ampliando la mala racha.

Hablar de una sequía goleadora en América resulta inusual. Para encontrar un antecedente similar hay que remontarse al Invierno 2001, cuando las Águilas lograron anotar hasta la Jornada 3 frente al Irapuato, en un empate que fue reflejo de un torneo irregular. Aquella campaña terminó con América fuera de la liguilla, ubicado en la novena posición con 24 puntos.
La falta de gol también expone una escasez de delanteros consolidados. Ni Zuñiga, Rodrigo Aguirre, Patricio Salas ni Víctor Dávila han logrado adueñarse de la titularidad, mientras que varios elementos atraviesan un bajo nivel, como Álvaro Fidalgo, Kevin Álvarez y Cristian Borja.
Con solo dos puntos, América es el único equipo que no marcó gol tras tres jornadas y ocupa el lugar 15 de la clasificación. André Jardine reconoció la situación y, tras el duelo ante Pachuca, aseguró que el club espera la llegada de un refuerzo de peso que ayude a recuperar regularidad y reencontrar el camino del triunfo.
