En una cumbre progresista en Barcelona, Pedro Sánchez, Luiz Inácio Lula da Silva y Gustavo Petro coincidieron en que el destino de Venezuela debe definirse sin presiones externas.
En el encuentro internacional, los tres mandatarios subrayaron que el futuro político de Venezuela debe ser decidido exclusivamente por su población, sin interferencias extranjeras. La postura fue uno de los puntos centrales del debate entre gobiernos de izquierda reunidos en la ciudad española.
Pedro Sánchez reiteró que el proceso debe ser democrático y sin injerencias, además de mantener abiertas las puertas al diálogo con sectores de oposición. Por su parte, Luiz Inácio Lula da Silva señaló que cualquier decisión interna, incluyendo elecciones, corresponde únicamente a las autoridades y al pueblo venezolano.
En tanto, Gustavo Petro advirtió que unas elecciones bajo sanciones internacionales no serían realmente libres, proponiendo en cambio un proceso de transición con mayor estabilidad antes de acudir a las urnas. La coincidencia entre los líderes refleja una postura común frente a la crisis venezolana en el bloque progresista.


