Sin finiquito y con procesos abiertos, los exconsejeros se despiden tras nueve años marcados por decisiones controvertidas y señalamientos de parcialidad.
Después de nueve años en el poder, Dania Ravel, Claudia Zavala y Jaime Rivera finalmente dejaron el Consejo General del Instituto Nacional Electoral, cerrando una etapa que para muchos estuvo marcada por decisiones polémicas, sesgos políticos y constantes choques con la Cuarta Transformación.
Lejos de una salida tersa, los tres exconsejeros se van con procesos administrativos abiertos en el Órgano Interno de Control, lo que mantiene en pausa un finiquito cercano a los 4.8 millones de pesos. La queja fue impulsada por Morena tras su voto para posponer la revocación de mandato en 2021, episodio que evidenció tensiones con el proyecto político encabezado por Andrés Manuel López Obrador.
Durante su gestión, críticos los señalan por actuar como un bloque que obstaculizó reformas y decisiones clave, incluso —acusan— intentando frenar procesos como la elección del Poder Judicial. En el caso de Zavala, se le cuestionó por interpretaciones polémicas de declaraciones presidenciales, mientras que Rivera y Ravel fueron señalados por posturas recurrentemente alineadas con la oposición.

En sus mensajes de despedida, los exconsejeros defendieron su labor. Ravel aseguró que deja una institución con “bases sólidas”, mientras Rivera cuestionó que se investigue a consejeros por decisiones colegiadas. Zavala, por su parte, advirtió sobre “pulsiones autoritarias”, aunque sus críticos no tardaron en responder: “autoritarismo” fue precisamente lo que muchos vieron en sus resoluciones.
Más allá de los discursos institucionales, su salida deja un Consejo General con solo ocho integrantes, en espera de nuevos nombramientos. Pero también deja un sabor agridulce: para algunos, se cierra un capítulo de excesos; para otros, simplemente se reciclan viejas prácticas bajo nuevos rostros.
Lo cierto es que, entre acusaciones, expedientes abiertos y despedidas solemnes, estos tres perfiles abandonan el INE con más polémica que aplausos. Difícil extrañarlos… pero imposible no recordar sus decisiones más controvertidas.


