El Gobierno británico otorgó un indulto condicional a Ruth Ellis al reconocer que el sistema judicial ignoró décadas de violencia y abuso que sufrió antes del crimen.
El Gobierno del Reino Unido concedió un indulto condicional a Ruth Ellis, la última mujer ejecutada en Gran Bretaña, al reconocer que su caso representó una de las mayores injusticias del sistema judicial británico. Ellis fue ahorcada en 1955, tras ser condenada por asesinar a su pareja, David Blakely, un hombre que, según múltiples testimonios, ejercía violencia física, psicológica y sexual en su contra.
El anuncio fue realizado por el viceprimer ministro David Lammy, quien explicó que el indulto no revoca la condena por homicidio, pero sí sustituye de manera simbólica la pena de muerte por una condena de cadena perpetua. La medida busca reconocer que, durante el juicio, las agresiones y el contexto de violencia de género nunca fueron considerados, lo que derivó en una sentencia que hoy es vista como profundamente injusta.
Ruth Ellis, madre soltera de 28 años y trabajadora de un club nocturno, disparó contra Blakely el 10 de abril de 1955 a las afueras de un pub en Londres. Su proceso judicial duró poco más de un día y el jurado emitió un veredicto en menos de 30 minutos. En aquella época, la legislación británica no permitía alegar que una mujer actuara bajo el impacto del maltrato continuo, figura jurídica que sería incorporada apenas dos años después de su ejecución mediante la responsabilidad atenuada.

El indulto fue impulsado por los nietos de Ellis, quienes durante años reunieron pruebas para demostrar que la joven padecía lo que actualmente se conoce como síndrome de la mujer maltratada. Entre las evidencias presentadas figuraban testimonios sobre amenazas de muerte, agresiones constantes e incluso un aborto espontáneo provocado por los golpes que recibió de su pareja.
Laura Enston, nieta de Ruth Ellis, aseguró que la decisión representa un acto de justicia histórica. Si bien reconoció que el indulto no devolverá la vida de su abuela ni reparará el daño sufrido por su familia, afirmó que el reconocimiento oficial confirma que nunca debió ser ejecutada y que el Estado británico le falló.
El caso de Ruth Ellis marcó un antes y un después en el debate sobre la pena de muerte y la protección de las víctimas de violencia de género en el Reino Unido. Diez años después de su ejecución, el país suspendió la pena capital y posteriormente la abolió, mientras que su historia permanece como un símbolo de los errores que puede cometer la justicia cuando ignora el contexto de violencia que enfrentan las víctimas.
