Ni el crecimiento en móvil ni la banda ancha lograron ocultar el deterioro financiero del gigante mediático, que cerró el año con números rojos y una caída estructural en su negocio tradicional.
Grupo Televisa cerró 2025 sumido en pérdidas y con señales claras de deterioro en su modelo de negocio. En el cuarto trimestre del año, la empresa reportó una pérdida neta de 7 mil 534 millones de pesos, según su informe financiero enviado a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV). Aunque el monto es menor al quebranto de 9 mil 872 millones registrado en el mismo periodo de 2024, el balance confirma que la televisora sigue sin recuperar estabilidad financiera.
El panorama anual es aún más revelador: Televisa acumuló pérdidas por 8 mil 561 millones de pesos en todo 2025, superando incluso las cifras negativas de 2024. Lejos de tratarse de un tropiezo aislado, los datos exhiben una tendencia persistente de debilitamiento, especialmente en sus negocios históricos.
Los ingresos totales cayeron 5.4%, al ubicarse en 58 mil 878 millones de pesos, arrastrados principalmente por el colapso del segmento satelital, que retrocedió 16.8%. Este rubro, otrora uno de los pilares de la compañía, registró más de 304 mil desconexiones en el año, en su mayoría de video, confirmando el abandono acelerado de usuarios.

Entre octubre y diciembre de 2025, Televisa perdió 31 mil 263 suscriptores de video, una cifra que evidencia el desgaste del modelo tradicional de televisión de paga. Aunque la empresa presume contar con 3.8 millones de RGU satelitales, el flujo va claramente a la baja y sin señales de reversión.
La llamada utilidad operativa cayó 0.6%, mientras que los servicios empresariales tampoco escaparon al ajuste, con una reducción de 4.2% en ingresos. El discurso corporativo atribuye la baja a “factores de comparación”, pero el reporte confirma un estancamiento generalizado.
Televisa intenta amortiguar el golpe con banda ancha y telefonía móvil: cerró el año con 5.7 millones de usuarios de internet y 95 mil nuevas altas móviles. Sin embargo, estos avances no compensan la magnitud de las pérdidas, ni frenan la erosión de su negocio principal.
Desde la Ciudad de México, el informe financiero deja claro que el consorcio enfrenta una crisis estructural, con ingresos a la baja, fuga de clientes y un proceso de ajuste que, hasta ahora, no logra sacar a Televisa del terreno de los números rojos.
