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    TRIAGE: Último fin de semana de “Los dados estaban cargados”

    Por Alexandro Guerrero

    Último fin de semana de “Los dados estaban cargados”: espionaje, archivo y fotografía especulativa desarrollada por las artistas visuales Valeria Arendar y Eleana Konstantellos André en Leica Gallery, Ciudad de México.

    Como resultado de la segunda edición del Programa de Residencias Leica Gallery Mexico City × Proyecto H, las artistas visuales presentan en imágenes, una investigación que explora las redes de espionaje en México y que operaron durante la Guerra Fría.

    En Avenida Presidente Masaryk 422-B, en el corazón de Polanco, más allá del perfil comercial de alta gama en los aparadores; Leica abrió en noviembre de 2023 su primera sede en Latinoamérica. Es la Leica Store, Gallery y Akademie México, la número 28 de una red global de galerías que empezó en Wetzlar en 1930 con el Lehr-Atelier de Leitz, se volvió Leica Schule en 1938 y Leica Akademie en 1988.

    El proyecto, impulsado por Matthias Harsch, CEO de Leica Camera AG, y por Karin Rehn-Kaufmann, directora artística de las galerías Leica en el mundo, nació con una vocación clara: ser punto de convergencia entre arte, cultura, tecnología y comunidad, con la tradición humanista de Cartier-Bresson, Robert Capa y Yael Martínez, quien inauguró el espacio,se tiene la misión de generar comunidad.

    Esa vocación explica su programa de residencias con Proyecto H. La segunda edición culmina con “Los dados estaban cargados”, de Valeria Arendar y Eleana Konstantellos André, inaugurada el 30 de julio en la Ciudad de México, en la capital del espionaje durante los años de la guerra fría en lo exterior y la guerra sucia y el terrorismo de Estado como política interna.

    Durante la Guerra Fría, la capital fue territorio estratégico, la presencia diplomática de EE.UU. y la URSS, la creación en marzo de 1947 de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) por Miguel Alemán —diez oficiales del Colegio Militar y el coronel Marcelino Inurreta de la Fuente a la cabeza— la convirtieron en centro de una trama de poder, información y control.

    Arendar y Konstantellos André, que trabajan juntas desde 2022 entre fotografía, archivo, ficción y performance (Arles, PhMuseum Days, Indian Photo Festival, Museo de Arte de Sonora), toman esa historia para preguntar: ¿Qué puede revelar una fotografía cuando aquello que busca registrar permanece oculto? ¿Cómo se construye una imagen de lo que solo existe como rastro, rumor o memoria?

    El archivo DFS: del sótano del CISEN a consulta irrestricta, brinda una vía de investigación que se sostiene en el fondo más conflictivo del Archivo General de la Nación, el llamado archivo DFS, figura institucional donde los también llamados “tigres”, eran responsables de perseguir, torturar, desaparecer y vigilar a disidentes, estudiantes (incluída la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo y su familia), intelectuales, sindicalistas y exiliados.

    Fue extinguida en 1985 tras los escándalos de narcotráfico y los asesinatos de Manuel Buendía y del agente de la DEA Enrique Camarena. En 1989 sus papeles pasaron al CISEN y el 19 de febrero de 2002, en el marco de la eufemísticamente llamada “alternancia”, el CISEN entregó 4,223 cajas de los fondos DFS y DGIPS al AGN, no obstante, el acceso real tardó 18 años: en 2007 se impusieron versiones públicas testadas, en 2015 se cerró la consulta directa y solo tras el decreto de 2019 durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador y la presión de colectivos de investigadores de la UNAM, INAH y Colmex, entre otros colectivos integrados por familiares, víctimas directas e indirectas, el INAI declaró el fondo de interés público y desde el 20 de febrero de 2020 las 9,500 cajas (1926-1985) son de consulta irrestricta.

    Como advierten los historiadores del AGN, es un archivo complejo: el Estado cometió tantas violaciones a derechos humanos que fue clasificado como reservado por décadas, su información no es imparcial ni absolutamente verídica y debe cruzarse. En los documentos mencionados se contiene el expediente clave de 1984, “PANORAMA INTERNACIONAL Y NACIONAL EN CUYO CONTEXTO NACE Y SE DESARROLLA LA DFS”, que divide su historia en dos etapas: 1947-1959 (fundación a Revolución Cubana) y 1960-1984.

    En su estética esta exposición nos acerca a una narrativa épica de la imagen como lo es la fotografía desde la trinchera del documental especulativo, aquí la expo deja de ser historia y se vuelve método. Heredera del teatro documental de Erwin Piscator —que proyectaba fotos en escena en la posguerra alemana—, o bien de Forensic Architecture e Hito Steyerl. La muestra no reconstruye una historia definitiva o reificada, su potecnia principal se da como corelato y revisitación.

    “Los dados estaban cargados” tiende una narrativa de puesta en escena muy bien lograda, la mímesis del arte fotográfico en disposición de la cotidianidad inquietante como extrañamiento en las imágenes es lo más perturbador, lo que los archivos revelan y lo que silencian: Los disfrazado, lo superpuesto, la metáfora del “horrible monstruo con peluca” al que hiciera alusión el genio del músico argentino Charly García en su canción icónica “Súperhéroes”, compuesta y grabada en 1982 casi en tiempos del periodo conocido como posdictadura.

    En Leica Gallery ubicada en Masaryk 422, lo que se exhibe es la vigilancia en la Ciudad de México buena parte de la segunda mitad del Siglo XX como escenario de continuidad laboratorio del Plan Cóndor de la CIA en Sudamérica.

    La imagen es protagonista de una historia de intriga, infiltración y violencia de Estado, desde miradas de conciencia con una fuerza sumamente inspiradora por su joven militancia estética y el alto nivel de su realización que también en lo ético resalta como convicción.

    Es entrada libre con registro previo en Eventbrite.