El falso feminismo o pseudofeminismo describe la apropiación del discurso feminista para fines que distorsionan su esencia y se alejan de la búsqueda de igualdad entre mujeres y hombres. El discurso de la lucha por los derechos de las mujeres se ha utilizado para reforzar estereotipos, fomentar confrontaciones entre géneros así como el planteamiento de una idea de superioridad contradiciendo los principios de equidad y justicia social que históricamente han sostenido al feminismo.
En los últimos años, el término de falso feminismo se ha implementado para describir aquellas posturas que adoptan el discurso del movimiento feminista, pero que en la práctica se distancia de su propósito. El término se manifiesta cuando el discurso respalda estereotipos, promueve confrontación entre géneros o busca una superioridad, dejando a un lado el punto principal de la lucha originaria que se dirige a garantizar la libertad y justicia social.
El falso feminismo también se observa cuando figuras públicas recurren al discurso feminista mientras en la práctica replican actitudes así como narrativas que desacreditan a otras mujeres. Un claro ejemplo de ello es la diputada plurinominal del PRI, Tania Larios, quien ha llevado a cabo este tipo de prácticas, al apoyar a Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre quien lideraba una red de prostitución dentro del partido, así como violentar a mujeres, en periodistas independientes desacreditando su labor.
Las declaraciones de Tania Larios no sólo representan un ataque, sino también la repetición de dinámicas patriarcales que contradicen su intento de discurso de defensa de los derechos de las mujeres, patrones políticos arraigados dentro del PRI, partido que a lo largo del tiempo ha sido señalado de mantener narrativas y prácticas machistas.
Otro de los ejemplos claros es Alessandra Rojo de la Vega, quien actualmente funge como alcaldesa de la alcaldía Cuauhtémoc en la Ciudad de México. Una de las estrategias utilizadas para poder ganar su cargo fue colgarse deel estandarte feminista utilizandola como estrategia. Asimismo, se unió a un partido, el PAN, el cual destaca por tener un pasado cuestionable y detestable principalmente con las mujeres.
Su participación en la marcha del 8M ha sido criticada y calificada como show político, principalmente por la incongruencia entre su discurso feminista y sus acciones de gobierno, como exigir justicia y libertad, mientras los operativos que ha llevado a cabo en la alcaldia que preside son señalados por desalojo, principalmente a mujeres comerciantes.
Tanto Tania Larios como Alessandra Rojo de la Vega, pertenecen a partidos que a lo largo de la historia han normalizado la violencia contra la mujer trabajando con y para figuras que han denigrado a otras mujeres, repitiendo el patrón del PRI y PAN.
Por otro lado, se encuentra Mariana Rodriguez Cantú, primera dama de Nuevo León, perteneciente al partido Movimiento Ciudadano, quien ha sido cuestionada, puesto que sus acciones sobre el 8M sólo son una estrategia de imágen pública que carece de un compromiso real para erradicar la violencia de género dentro de su región.
Asimismo, también ha sido señalada por romantizar la maternidad, al exhibir a sus hijas en espacios laborales queriendo demostrar un “empoderamiento” que se traduce en un privilegio al no representar la realidad de lo que la mayoría de las verdaderas madres trabajadoras en México viven, al ser castigadas por no tener con quién dejar a sus hijos y llevarlos a sus centros de trabajo para realizar sus labores.
Con estos ejemplos claros, el falso feminismo ha alcanzado a diversas figuras políticas vinculadas al PRIAN y a Movimiento Ciudadano, cuyas posturas han sido criticadas considerando que su discurso en favor de las mujeres replica estereotipos patriarcales. Así la incongruencia entre su narrativa feminista, lejos de fortalecer la lucha, termina convirtiendolo en un recurso de posicionamiento político, o simplemente como imagen para redes sociales.
