Familias buscadoras reconocieron el diálogo directo con el gobernador de Tamaulipas y plantearon reforzar la identificación humana, las capacidades forenses y los mecanismos que trasciendan el actual gobierno.
Representantes de colectivos de búsqueda de personas desaparecidas reconocieron la apertura del gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal Anaya, para escuchar directamente sus demandas y avanzar en soluciones para una problemática que requiere seguimiento permanente.
Durante una reunión en la Mesa de Paz, el mandatario dialogó con 18 colectivos y personas independientes dedicadas a la búsqueda de desaparecidos. A su salida del C3, las familias destacaron la disposición del Gobierno estatal para proporcionar recursos, herramientas y acompañamiento especializado.
“El gobernador mostró bastante apertura”, afirmó Graciela Pérez Rodríguez, representante de Milynali Red, quien consideró que el encuentro puede permitir establecer acuerdos que no queden detenidos con el cambio de administración. También resaltó que la reunión permitió abordar pendientes comunes y no únicamente casos particulares.

Por su parte, Edith Pérez Rodríguez, de Voz y Dignidad por los Nuestros, señaló que el diálogo genera certeza de que las autoridades están trabajando y sostuvo que las familias mantendrán la exigencia para garantizar avances. María de los Ángeles Rodríguez García, del Colectivo Pirasol, destacó además la importancia de mantener mesas de trabajo para compartir información y construir propuestas, especialmente en materia de prevención.
Entre los temas planteados se encuentran el fortalecimiento de las capacidades de identificación humana y genética, personal especializado, trabajos de búsqueda y exhumación, infraestructura forense y la construcción de un memorial para personas desaparecidas en Ciudad Victoria. También se propuso mantener reuniones periódicas para revisar avances y pendientes.
El encuentro da continuidad al diálogo iniciado en septiembre de 2025, cuando colectivos ya habían reconocido que Villarreal se sentara directamente con las familias. Ahora, las organizaciones buscan que la apertura se traduzca en mecanismos permanentes, recursos y resultados que sobrevivan a los cambios de gobierno. Las familias reconocen el avance, pero mantienen su exigencia de que los compromisos se cumplan.
