La primer planta de almacenamiento de energía mediante aire líquido se prepara para entrar en funcionamiento en 2026, marcando un hito global para la gestión de electricidad renovable. Esta instalación, ubicada en el noroeste de Inglaterra cerca de Manchester, será la primera comercial de su tipo en el mundo y ofrece una alternativa eficaz para guardar excedentes de energía limpia sin depender de baterías tradicionales.
La tecnología, impulsada por la empresa británica Highview Power, aprovecha el aire enfriado a temperaturas criogénicas para transformarlo en un fluido líquido que puede almacenarse durante largos períodos. Cuando se requiere electricidad, el aire líquido se reconvierte en gas y se expande para activar turbinas que inyectan energía en la red.
Este sistema tiene especial importancia para países con alta penetración de energías renovables, como eólica y solar, cuyos niveles de producción varían según las condiciones climáticas. El almacenamiento de aire líquido permite capturar los excedentes de energía limpia y liberarla en momentos de alta demanda, ayudando a equilibrar la red eléctrica y reducir la dependencia de combustibles fósiles para respaldo energético.
La planta de Carrington será capaz de guardar grandes volúmenes de energía producida por fuentes renovables cuando la generación supere la demanda, para posteriormente devolverla a la red en periodos críticos. Esta capacidad de almacenamiento prolongado podría potenciar la transición energética al facilitar la estabilidad de sistemas eléctricos cada vez más basados en recursos limpios.
De acuerdo con Richard Butland, director ejecutivo de Highview Power, el proyecto entrará en operación de manera gradual: en agosto de 2026 comenzará a funcionar la turbina principal, enfocada en estabilizar la red eléctrica, mientras que la puesta en marcha total del sistema está prevista para 2027, cuando la instalación opere a plena capacidad y consolide su papel como respaldo estratégico para la energía renovable.
La planta contará con una capacidad de almacenamiento de 300 megavatios-hora, volumen suficiente para responder a cortes eléctricos breves y se estima que podrá respaldar el consumo de hasta 480 mil hogares.
Además de su impacto tecnológico, el proyecto representa un ejemplo del avance en soluciones de almacenamiento de energía de larga duración, un área clave para permitir redes eléctricas flexibles y confiables en un futuro con mayor aporte de energías renovables.
