En plena proximidad de temporada vacacional, el discurso del Partido Revolucionario Institucional (PRI) reaparece con una “propuesta” que contrasta de forma directa con su pasado: eliminar el cobro en casetas. Lejos de consolidarse como una alternativa seria, exhibe las tensiones entre lo que el partido dice hoy y lo que hizo cuando tuvo el control del poder federal.
Durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, las tarifas de pasaje no sólo no disminuyeron, sino que registraron incrementos constantes en la red operada por CAPUFE. La narrativa actual choca con una realidad, los costos para transitar por autopistas federales aumentaron de manera sostenida, afectando directamente a millones de usuarios.
La justificación oficial en aquel momento se centró en ajustes de inflación y en la necesidad de mantenimiento. Sin embargo, estos argumentos sirvieron como base para incrementos constantes que nunca se reflejaron en un apoyo financiero para los automovilistas. La prioridad fue sostener el modelo, no aliviar la carga.
A esto se suma el sistema de concesiones privadas, el cual limitó cualquier posibilidad real de reducir tarifas. Contratos de largo plazo aseguraban aumentos graduales, consolidando un sistema donde el peaje no solo era inevitable, sino estructural.
El propio modelo impulsado por el PRI dejó de lado lo que hoy intenta posicionar, claro en sus publicaciones generadas con IA, porque en cualquier intento de discurso sólo se exhibe la desesperación de recuperar el poder.
Y por si fuera poco, en temporada vacacional, justo cuando ahora promete gratuidad, durante el gobierno priísta se registraron aumentos. Ahora, bajo la dirigencia de Alejandro “Alito” Moreno, el partido intenta revivir con un discurso social que es difícil de sostener.
Su propuesta de eliminar casetas durante la época de asueto, suena a desesperación, especialmente viniendo de una estructura que fortaleció el sistema de cobro. El PRI enfrenta el peso de sus propias decisiones. Hoy propone lo que en su momento encareció, su intento de discurso cambia, pero su historial permanece y eso la ciudadanía lo tiene presente.
