Por: Frank Alvarado
Residuos tóxicos abandonados en Camp Century, la base militar secreta de Estados Unidos, representan una amenaza ambiental en Groenlandia.
Ante la insistencia de Donald Trump por adquirir y tener control de Groenlandia, es importante rescatar uno de los hechos más criticados de Estados Unidos en la isla danesa: los residuos tóxicos abandonados en Camp Century, la base militar secreta instalada durante la Guerra Fría.
En el último siglo, el interés de Estados Unidos por Groenlandia ha sido constante, al punto de ofrecer 100 millones de dólares por su propiedad, esto por considerarlo un punto estratégico frente a la amenaza internacional, sin olvidar que se trata de una isla rica en recursos naturales, entre ellos el hierro, cobre y petróleo.
Incluso, ha tenido la puerta abierta para establecer bases militares ante los sucesos de la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría, en donde el territorio de Dinamarca estuvo en disputa. Ante esto, EU llegó a tener más de 10 mil elementos militares desplegados en más de 17 bases, de las cuales sólo conserva una en la actualidad.
Una de esas bases fue la secreta Camp Century, instalada dentro del contexto de la Guerra Fría en túneles bajo el hielo danés, que incluso contaba con un generador nuclear para dar energía. El objetivo público eran labores de investigación y cooperación con Dinamarca, mientras que en secreto desarrollaba un proyecto conocido como “Iceworm”, un sistema para almacenar cabezas nucleares.

La base militar fue abandonada en 1967 cuando quedó atrapada en la nieve y lo difícil del ambiente obligó a cancelar el proyecto. Sin embargo, la base no fue desmantelada del todo y los residuos, muchos de ellos biológicos y radiactivos, quedaron enterrados allí, asumiendo que la base quedaría sellada indefinidamente.
Los desechos, identificados hasta ahora, estarían abarcando hasta 55 hectáreas, conteniendo 200,000 litros de diesel y demás compuestos tóxicos como bifenilos policlorados. También habría 240,000 litros de agua contaminada y una cantidad desconocida del refrigerante que se usaba en el reactor nuclear, que tendría niveles bajos de radiación.
Ha sido con el pasar del tiempo y sumado a los efectos del cambio climático, al que Trump ha calificado como “la mayor estafa de la historia”, que los vestigios de la base se han convertido en un problema ambiental, así lo aseguró una investigación de William Colgan y colaboradores, quienes han señalado que la base abandonada y los residuos podrían quedar expuestos por el derretimiento del hielo.
Esto ha llevado a un debate, sobre quién debería ser el responsable de limpiar los residuos que representan una amenaza ambiental considerable. El gobierno groenlandés ha denunciado tanto a Estados Unidos como Dinamarca por no atender los desechos que las bases militares han dejado en su territorio.

“Hemos esperado más de 70 años en algunos casos para que el contaminante asuma la limpieza o pague por el coste de estas operaciones. Groenlandia está perdiendo la paciencia con la respuesta vaga de los sucesivos gobiernos daneses”, señala un documento oficial del Gobierno de Groenlandia.
Actualmente, Estados Unidos sólo mantiene una base en la isla danesa, la Pituffik Space Base, antes llamada John Thule, que se instaló en 1951 y que mantiene la misión de vigilar el espacio aéreo para alertar sobre ataques. Una instalación que según últimos registros cuenta con 200 elementos militares y 450 trabajadores.
