Con el aumento vigente desde enero, México se coloca en el cuarto lugar de América Latina en salario mínimo medido en dólares, reflejo de una política sostenida de recuperación del poder adquisitivo.
El salario mínimo en México arrancó 2026 con un salto histórico que lo coloca entre los cinco más altos de América Latina, de acuerdo con un comparativo regional elaborado con el tipo de cambio vigente al 1 de enero. El avance consolida un cambio de rumbo frente a años de rezago y ubica al país en el cuarto lugar regional, solo detrás de Costa Rica, Uruguay y Chile.
En 2018, México figuraba al final del ranking con un salario mínimo mensual de 136.84 dólares. Para 2026, el monto asciende a 531.68 dólares, resultado de una política de incrementos graduales impulsada desde hace más de un sexenio. Este avance se reforzó con el acuerdo tripartita alcanzado en diciembre entre empresarios, sindicatos y el gobierno federal.
En términos nacionales, el ajuste fue de 13% al salario mínimo general, mientras que en la Zona Libre de la Frontera Norte el incremento alcanzó 5%. Así, el pago diario obligatorio quedó en 315.04 pesos en la mayor parte del país y en 440.87 pesos en municipios fronterizos. A nivel mensual, esto equivale a 9 mil 582.47 pesos y 13 mil 409.80 pesos, respectivamente.
En el comparativo latinoamericano de 2026, Costa Rica encabeza la lista con 750 dólares mensuales, seguida de Uruguay (629.26) y Chile (598.29). México se coloca por encima de países como Guatemala, Belice y Ecuador, consolidando una mejora sostenida en los ingresos base.
Desde el ámbito laboral, autoridades han subrayado que pagar por debajo del mínimo es ilegal y puede derivar en sanciones y multas. En redes sociales, Luisa María Alcalde destacó que México pasó de los últimos lugares a la parte alta del ranking regional, como parte de una estrategia para recuperar el poder adquisitivo.
El nuevo posicionamiento del salario mínimo en México en 2026 se ha convertido en uno de los indicadores económicos más relevantes del inicio de año, por su impacto directo en millones de trabajadores y en el consumo interno.
